Liderazgo: el último ejemplo presidencial francés

Por Micaela Delfino

Introducción

En primer lugar, como diría Foucault (2006:140), estudiamos la llamada gubernamentabilidad “para abordar el problema del Estado y la población”. Debido a esto, he decidido abordar la problemática del liderazgo en contextos políticos, tomando particularmente el ejemplo del nuevo presidente francés, Emmanuel Macron.

La presencia de líderes en grupos y organizaciones ha asumido distintos rasgos, formas y matices a lo largo de la historia de la humanidad y ha influido decididamente en muchos de los cambios socio-políticos, económicos y culturales de la sociedad a través de los tiempos. Nelson Mandela, Martin Luther King, Mahatma Gandhi, Madre Teresa de Calcuta, son algunos de los líderes comprometidos con causas justas y nobles que influyeron en los destinos de amplios sectores de la sociedad.

En ese contexto, nos preguntamos: ¿Qué rasgos definen al líder? ¿El líder nace o se hace? ¿Qué importancia tienen los liderazgos en los grupos y organizaciones? ¿Cuántos tipos de liderazgo existen? La sociedad actual con profundas transformaciones en la construcción de identidades y subjetividades y con amplia extensión de derechos, ¿requiere otro tipo de liderazgo diferente al tradicional que fue estudiado por los sociólogos del siglo XX?

Estos interrogantes forman parte de la trama de este trabajo que aborda el liderazgo concebido como un rol clave para influir y motivar a los grupos y organizaciones -sean partidos políticos, instituciones educativas, sindicatos, agencias culturales, cooperativas, o empresas- para buscar y generar los cambios e innovaciones que resuelvan los problemas y necesidades emergentes.

Siguiendo esa mirada, la sociología estudia la realidad social desde una perspectiva orientada a comprender las acciones humanas que forman parte de redes de mutua interdependencia con multiplicidad de actores y en donde también se pueden abordar las acciones de líderes dirigidas a organizar y motivar a la diversidad de hombres y mujeres que conforman esas redes para lograr objetivos y metas.

Desde ese lugar, este trabajo indaga sobre el territorio semántico del concepto de liderazgo, los rasgos distintivos del líder, los estilos y tipos de liderazgo y los cambios que devienen en el rol del líder en una sociedad global atravesada por la incertidumbre y la complejidad, con creciente avance de las tecnologías y redes digitales que influye en el desarrollo de comunidades virtuales que trascienden las fronteras espaciales y temporales.

Desarrollo

Ningún líder es perfecto. Los mejores no tratan de serlo: se concentran en perfeccionar sus fortalezas y en encontrar a otros que puedan compensar sus limitaciones.                                                 

Ancona, Malone, Orlikowski y Senge

Hacia un concepto de líder

El término líder aparece en la modernidad como producto del hombre ilustrado y fue utilizado primero en el mundo anglosajón –leader– para luego expandirse a otras lenguas ampliando también su significado. Hoy el estudio y ejercicio del liderazgo resulta de interés general, más allá del espacio social que ocupe, ya sea en organizaciones educativas, deportivas, culturales, empresas y negocios, medios de comunicación o redes sociales.

Por su parte, el Diccionario de Ciencias de la Conducta (1956) define al liderazgo como las “cualidades de personalidad y capacidad que favorecen la guía y el control de otros individuos”.

Gibson, Ivancevich y Donnelly (2001:308), definen el liderazgo como una “interacción entre miembros de un grupo”. Los líderes son agentes de cambio, personas cuyos actos afectan a otras personas más que los propios actos de estas personas. El liderazgo ocurre cuando un miembro del grupo modifica la motivación o las competencias de otros en el grupo. La definición de liderazgo implica que involucra el uso de la influencia y que todas las relaciones interpersonales pueden involucrar liderazgo”.

Podemos afirmar que hay un concepto de liderazgo que remite al pensamiento clásico y que en una formulación moderna de esas ideas se puede definir como “la capacidad de persuadir o dirigir a los hombres que se deriva de cualidades personales independientemente del oficio” (Maclver y Page, 1977), de lo cual se desprende que el liderazgo supone un proceso en el cual un sujeto motiva e induce a otros a lograr objetivos compartidos.

De la lectura de las definiciones anteriores, surge que el concepto de liderazgo es un constructo multidimensional que exige estudiar sus dimensiones cognitivas, conductuales y estratégicas en el marco de distintos enfoques y contextos socio-históricos. También el liderazgo es un valor social en sí que permite organizar y consolidar formas de interacción en grupos y organizaciones que construyen su propia identidad y su propia misión.

Rasgos singulares de los líderes

Las cualidades que distinguen el perfil y el comportamiento del líder son múltiples y remiten a aspectos personales, sociales y culturales que sintonizan con las necesidades y expectativas de los contextos y ámbitos a los cuales pertenecen. En líneas generales, el liderazgo puede basarse en cualidades personales como presencia, valor, simpatía, empatía, habilidades de comunicación y diálogo, sentido de la innovación; el prestigio que otorga la posesión de conocimientos y la sabiduría; la posición social; y la combinación de los aspectos anteriores.

La representación social del líder refiere de modo simultáneo a esos aspectos: una persona que posee cualidades personales impactantes, que ocupa determinada posición social, y que motiva y actúa estratégicamente en los grupos y organizaciones a través de actos que resultan significativos para sus integrantes.

Desde el ámbito de la política, Robert Michels en su obra “Partidos Políticos” (1972) describe las “dotes específicas de los líderes”: talento oratorio, fuerza de voluntad, superioridad de conocimientos, profundidad de convicciones, solidez ideológica, confianza, capacidad de concentración, bondad de ánimo y desinterés (en casos especiales).

También desde una vertiente política, Conway (1915, citado por Bobbio y Matteucci), estudió la relación del líder con sus seguidores y distingue tres tipos de liderazgo:

  • Los líderes que arrastran a la muchedumbre: son capaces de concebir una gran idea, de formar una muchedumbre suficientemente grande para realizarla y de forzar a la muchedumbre a participar en ella.
  • Los líderes intérpretes de la muchedumbre: son hábiles sobre todo “para hacer claramente explícitos los sentimientos o ideas vagas y oscuras de la masa”.
  • Los líderes representantes de la muchedumbre: se limitan a “manifestar solamente la opinión conocida y establecida por la muchedumbre”.

 

Función social del liderazgo

Un buen líder no es un buscador de consensos, sino un moldeador de consensos.

Martin Luther King, Jr.

Desde un enfoque sociológico, el liderazgo supone el ejercicio de poder o influencia en los grupos, organizaciones, naciones, etc., colectivos que tienen fines, metas y objetivos, normativas, estructuras y formas que construyen y mantienen su propia identidad y su misión. En ese escenario, el líder personifica, identifica, define y acompaña las formas, la estructura y las funciones, reforzando y legitimando tanto al grupo en su conjunto como a su propio rol dentro del grupo y, en consecuencia, al sistema social dentro del cual se inscribe la actividad del grupo.

Por su parte, la función social del líder informal o natural consiste en acompañar y consolidar al grupo, incrementando la integración social a su interior. Al establecerse como un líder natural, con el que todos simpatizan y al que siguen espontáneamente, fortalece el sentido del “nosotros” y la cohesión. Las decisiones que toma se convierten naturalmente en decisiones del grupo, y sus miembros se sienten representados por él.

Labourdette y Scaricabarozzi (2010) sostienen que “el liderazgo es fruto de una construcción llevada a cabo por un colectivo que, a su vez, en ese proceso de identificación se reconstruye como tal. Identidad grupal y proyección de líder, objetivos y necesidades constituyen la matriz oculta de un fenómeno socio-individual poco entendido y erróneamente pensado” (en línea).

Al plantear la relación colectivo-líder, estos autores expresan que el líder “es sólo un agente de la construcción social. El quid de la cuestión radica entonces en el arte de construir sociabilidad” (2010). Introducen que el líder no es sólo persona sino principalmente “personaje”, ya que la evidencia radica, entre otras cosas, en que sus seguidores suelen proyectar sobre su persona cualidades imaginarias, a partir de las cuales “el líder elegido pasa a ser entonces un instrumento de identificación y de aceptación de su rol, aunque puede desarrollar las capacidades de su propia personalidad, siempre y cuando éstas no contradigan o desautoricen al personaje construido”. En última instancia, “el liderazgo pone en marcha una fuerza social que opera en todos los niveles, esferas, edades y actividades de la vida humana” (2010, en línea).

 

Tipos de liderazgo

El sociólogo y filósofo alemán Maximilian Weber (1864-1920) elaboró una de las clasificaciones más reconocidas del liderazgo, o “tipos de dominación” según su teoría, en la que distingue:

  • Liderazgo carismático: se sustenta en la personalidad del líder, se lo sigue en virtud de una confianza personal en lo revelado, en lo heroico o en lo excepcional dentro de un determinado ámbito. Entraña una relación de alto contenido emocional entre el líder y los liderados.
  • Liderazgo tradicional: se apoya en la fe cotidiana de las tradiciones. Se valora la rectitud absoluta de la forma tradicional de hacer las cosas. El liderazgo se transmite por mecanismos como la herencia y la estructura de organización es del tipo patriarcal o feudal.
  • Liderazgo racional-legal: también llamado democrático, se destaca por su carácter racional, se apoya en la legalidad de los órdenes establecidos y del derecho, de forma impersonal.

Weber considera que el liderazgo tradicional y el democrático se basan en lo cotidiano y rutinario mientras que el líder carismático en el contexto político asume un carácter excepcional que puede llegar a conducir una nación y marcar para ella nuevos rumbos, cuando cuenta con la aceptación y apoyo de los grupos que la integran.

Los sociólogos estadounidenses Gerth y Wright Mills (1953) distinguen tres categorías de líder:

  • Liderazgo rutinario: no crea (ni reelabora) ni su papel ni el contexto donde se desempeña, cumple un rol dentro de los límites previstos e instituciones existentes.
  • Liderazgo innovador: reelabora radicalmente un papel de guía de una institución existente.
  • Liderazgo precursor: crea tanto su papel como el del contexto donde lo realiza (por ejemplo, el que se convierte en fundador de un grupo, partido, estado, etc.)

Desde el campo de las relaciones internacionales, Joseph Nye (2011) introduce la distinción entre poder duro y poder blando que luego se proyecta en las teorías del liderazgo. En su acepción original, el poder duro posee un carácter coercitivo, ejercido mediante el recurso de la fuerza político-militar y la presión económica, ya sea en forma de amenaza o recompensa. Por su parte, el poder blando surge de la atracción y la persuasión del líder, de un estilo de vida, de un modelo de convivencia. Según Nye (2011), el ejercicio de un liderazgo eficaz requiere combinar adecuadamente ambos tipos de poder, dando lugar al poder inteligente que en cada contexto supone “la capacidad de saber diagnosticar la necesidad (o no) del cambio”. En las sociedades y organizaciones democráticas modernas prevalece el poder blando (soft power) sobre el duro (hard power).

 

Análisis de Emmanuel Macron

Emmanuel Macron se destaca en sus habilidades por ser un alto funcionario en términos de sector público, como así también por ser un especialista en inversión bancaria ya en el campo del sector privado, teniendo en cuenta su corta edad de 39 años. Macron no solamente se desempeñó en la prestigiosa Banca Rothschild durante el año 2008, sino que acabó siendo socio de la misma, lo que le posibilitó llegar al Palacio de Elíseo en calidad de asesor económico del presidente francés François Hollande. Como fruto de su desempeño, posteriormente, en 2014, fue nombrado Ministro de Economía, Recuperación Productiva y Asuntos Digitales. Sin embargo, acabó renunciando a mediados del 2016 para poder dedicarse de lleno a su movimiento político “En Marche!”, el cual había sido lanzado en abril de ese mismo año.

En términos de ideología, su partido se caracteriza por ser parte del liberalismo social, movimiento también conocido como liberalismo progresista o liberalismo democrático, y se ubica en el centro. Una particularidad en cuestiones de roce social y métodos de actuar frente al electorado es sin dudas la forma en que se apoya de manera especial en las redes sociales, contando con la particularidad de aceptar adhesiones de miembros de otros partidos, sin mostrar prácticamente ningún tipo de oposición a quienes desean adherirse al movimiento, siendo si se quiere totalmente liberales en este sentido. Yendo al plano de las políticas internacionales, tanto el partido como propiamente Macron, afirman defender una política migratoria de asilo más humana y eficaz con respecto al resto de los candidatos electorales.

El factor de su desempeño en funciones económicas es un aspecto crucial en términos de atracción del electorado, ya que en tiempos de incertidumbre en el panorama económico mundial teniendo como hechos destacados el Brexit, la aparición de nuevos mercados, la inestabilidad política regional y el surgimiento de nuevas economías potenciales, un candidato que se muestre a sí mismo como un experimentado conocedor de la materia económica resulta en sí un fuerte atractivo electoral. Por otro lado, otros elementos adicionales que explicarían su importante caudal de votos obtenidos en el escrutinio es la construcción de un personaje joven y ambivalente, al no definirse de izquierda o de derecha, lo cual hizo que las masas se sientan atraídas.

Sin embargo, aunque teniendo en cuenta las características interesantes de Macron como candidato, considero que gana la presidencia más por las debilidades de los otros personajes que gracias a sus propias fortalezas. El actual presidente de Francia tiene un gran dominio del público, acercamiento carismático hacia diferentes sectores de la sociedad y un discurso algo popular, aunque pueda plantearse dicotómico en términos de idiosincrasia.

Análisis de la situación francesa

Foucault (2007) nos introduce a un nuevo arte de gobernar caracterizado en esencia por la introducción de numerosos mecanismos internos complejos.

En la primera vuelta, el candidato de centro, Emmanuel Macron, líder del movimiento En Marche! y la representante de extrema derecha, Marine Le Pen, ex presidente del Front National, fueron los que obtuvieron más votos, en el contexto de una participación electoral de un 78.5%.

Castro (2015) nos explica que, para Foucault, “si el hombre durante milenios fue lo que era para Aristóteles, un animal viviente y, además, capaz de una existencia política, el hombre moderno es un animal en cuya política está en juego su propia vida de ser viviente” (Foucault, 1986b:188; 135).

En el ballotage, con el miedo de que se lograsen implementar las medidas de extrema derecha de Marine Le Pen, podemos inferir que el electorado que no se posicionaba tras su figura, optó por votar a la alternativa, estando o no de acuerdo con la ideología de Macron, o directamente votó en blanco. Gracias a los resultados se ha comprobado que Le Pen consiguió el tercer puesto en términos de votos, luego de la elección de Macron en primer lugar y en segunda posición los votos en blanco.

Personalmente, considero que Macron es un líder precursor en términos de Gerth y Wright Mills, a la vez racional-legal en términos weberianos, luego de haber ganado las elecciones, pero también se está perfilando como un líder carismático gracias a su dominio de las redes sociales y las conexiones que pueda generar con su electorado, principalmente quizás, podríamos decir, con los jóvenes.

 

Conclusiones

La innovación es lo que distingue a un líder de los demás.

Steve Jobs

Hemos abordado el liderazgo desde un marco interpretativo que lo destaca como un fenómeno sociocultural que va más allá de los rasgos individuales, aunque éstos existan y lo incluyan, vinculado con una forma particular de poder. El liderazgo tradicional, vertical y autoritario se ha desdibujado y desmoronado en la sociedad actual debido a los intensos y acelerados cambios y transformaciones que implican nuevas subjetividades e identidades, más derechos y oportunidades en sociedades con vocación democrática.

La sociedad “líquida” (Bauman) caracterizada por el cambio constante y la sociedad-red (Castells) sostenida por las tecnologías digitales, cuestionan las certezas y cánones de paradigmas cerrados y rígidos, y sostienen el valor del conocimiento, siempre provisorio e inacabado, que resulta más accesible a la población gracias a los artefactos y dispositivos de la cibercultura. En ese contexto, las nuevas generaciones viven y buscan relaciones sociales informales, horizontales y más directas, lejos de las organizaciones autoritarias y cerradas; comparten intereses, ideas y proyectos colaborativos tanto en su realidad física como en las comunidades virtuales.

Asimismo, la deslocalización de la información que hoy se produce y se expande por el fenómeno planetario de la red Internet, desplaza al líder tradicional que ya no tiene el poder exclusivo de la posesión de la información. Así, los líderes, que pueden surgir tanto en los entornos inmediatos como en los entornos virtuales traspasando fronteras, hoy se destacan por el dominio del “poder blando” que se traduce en las llamadas “competencias blandas”: capacidades y habilidades sociales, de empatía, comunicación, colaboración, motivación, compromiso emocional, creatividad e imaginación.

Desde esa visión, la sociedad actual nos plantea el desafío de construir un nuevo liderazgo de base horizontal y democrática que motive y aliente el crecimiento de los miembros de un grupo, que propicie la creación de comunidades colaborativas en torno a proyectos e intereses compartidos, y que facilite oportunidades, recursos y herramientas, que es justamente lo que el naciente liderazgo de Emmanuel Macron (inspirado un poco, si se quiere, por el del Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau) promete.

 

Referencias bibliográficas

  • Ancona, D., Malone, T., Orlikowski, W. y Senge, P. (2007). Elogio del líder incompleto. Harvard Business Review, Vol. 85, Nº. 2
  • Arendt, H. La condición humana. (2009) Buenos Aires: Editorial Paidós.
  • Bauman, Z. (2006). Vida líquida. Buenos Aires: Paidós.
  • Castells, M. (ed.) (2006). La sociedad red: una visión global. Madrid: Alianza Editorial.
  • Castro, E. (2015). Introducción a Foucault. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.
  • Conway, M. (1915). En Bobbio, N. y Matteucci, N. (1987). Diccionario de política. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.
  • “Elections présidentielles” http://www.elections-presidentielles.com/ . Consultado por última vez: 06/06/2017
  • Foucault, M. (2003). Defender la sociedad. Madrid: Ediciones Akal.
  • Foucault, M. (2006). Seguridad, territorio y población. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
  • Foucault, M. (2007). Nacimiento de la biopolítica. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
  • Gibson, I. y Donelly (2001). Las organizaciones. México: Mc. Graw Hill Interamericana, décima edición.
  • Labourdette, S. y Scaricabarozzi, R. (2010). Hacia un nuevo concepto de liderazgo. Orientación social, vol.10.
  • Michels, R. (1972). Los partidos políticos. Buenos Aires: Amorrortu.
  • Nye, J. (2011). Las cualidades del líder. Barcelona: Paidós.

 

 

 

Do we live in a borderless world?

By Micaela Delfino

There were approximately one hundred countries in the world in 1945 and more than fifty countries were formed after the Cold War. Nonetheless, I believe that this fragmented world will start to defragment as it has done over the past years.

The European Union, formed by the Treaty of Rome in 1958 is a political and economic union of 28 sovereign states which covers an area of 4,324,782 km2, with an estimated population of over 508 million. Member states have ceded its sovereignty for it to operate through a hybrid system of supranational and intergovernmental decision-making.

At first, some European states –known as the Inner Six– gave birth to the European Coal and Steel Community (ECSC) and the European Economic Community (EEC). Nowadays, we have 28 member states forming this union and since the Maastricht Treaty (1993) it was established its current name and introduced European citizenship. Presently, the EU has developed an internal single market through a standardized system of laws that apply in all member states.

A lot of people are drawn by the high standards of living (wealth, comfort, material goods and necessities) several of the member states enjoy: a longer life expectancy at birth, a longer education period and a higher income per capita.

On October 3rd 2013 a boat carrying migrants from Eritrea, Somalia, Ghana and Libya sailed from Misrata to Italy and sank off the Italian island of Lampedusa. There were 155 survivors and more than 360 deaths.[1]

Lampedusa is a much chosen destination because it represents the nearest entry to Europe for many of the migrants of northeastern African countries.

Nowadays, tragic events like this one continue to happen. The EU Agency Frontex (from French: Frontières extérieures) provides statistic data of the last few years that show a large increase of sea border African immigrants that arrive to European borders, raising an alarming number of 220.194 in 2014, compared to a 60.173 in 2013, which can be translated to an increase of 265%:

FRONTEX

We can see that language does not represent a barrier these days. Gradually, it has become easier and easier to learn many languages due to the evolution of technology and the use our race has given to it. English, for example, has become the universal language with more than one billion speakers all over the world, and is the third largest language by number of native speakers, after Mandarin and Spanish[2]. Mandarin native speakers are 960 million as of 2010.[3]

Globalization according to Martin Albrow and Elizabeth King is the “process of international integration arising from the interchange of world views, products, ideas and other aspects of culture”.[4] Personally, I consider it can make us change the way we think about personal relationships, international relations, commercial exchanges and also political ideology and geography.

We live in a world that is constantly and non-stop more connected. The Internet has been a major factor in telecommunication. In the past, we could not have thought possible a way that could provide us instant communication and now it has become something so normal and mundane we probably do not conceive we could live without it.

Science has also played a very important role in our globalized era for many factors, one of them is helping us overcome diseases, which has increased the life expectancy at birth which is of, for example, in Spain 86 years old for females and 80 years old for males, making an overall of 83 years old, the second higher life expectancy in the world, after Japan’s.

However the many changes globalization has brought, one thing remains the same: we do not live in a borderless world. We need borders because then we can establish legal regimes and forms of government within those borders, that are probably not the same in every country but they are necessary to insure rights and responsibilities, often differentiated between citizens and non-citizens. The Preamble of the United States established its Constitution with the objectives of forming a more perfect union, establishing justice, insuring domestic tranquility, providing for common defense, promoting the general welfare and securing the blessings of liberty to themselves and their posterity.[5]

As opposed to the United States Preamble, Argentina assures the blessings of liberty to all the men in the world that wish to live in the country[6]. This englobes the concept of human dignity binding both society and the State to create the certain and real possibility that the individual that wishes to enter the country develops fully its personality and rights.

There are a lot of agreements between nations that insure cooperation that entails both advantages and responsibilities to both ends but overall it represents chances that the State offers to its citizens and also, in some cases, non-citizens to benefit from more possibilities or rights.

More and more we see double degrees and bilateral agreements between universities of different countries that promote a more international education, englobing perhaps different cultures, systems of thought, knowledge and points of view, which make the alumni global citizens able to develop in two professional worlds. These “global citizens” acquire the competences required to work in different scopes and can be inserted in diverse cultures and are more inclined to understand or analyze the international system.

International law now recognizes certain human rights that should be promoted, respected and veiled upon in all nations at an international, regional and domestic level. The Universal Declaration of Human Rights (UDHR) is a UN General Assembly declaration that, while non-binding, is an authoritative international human rights law that has provided the basis for following international human rights instruments.

I consider that discrimination should not be accepted in any form in any country. There are some groups that face compounded forms of discrimination due to factors such as their race or ethnicity, disability or socio-economic status. This should not be tolerated and is in fact one of the most common topics inside the human rights discussion.

A very important issue is gender inequality. I believe there should not be a difference between salaries for the same work, economic and social discrimination, gender-based violence or laws and policies prohibiting women from equal access to land, property and housing. This is something we have to accomplish together –all of the states– to ensure a better life both for women and men. To effectively ensure women’s rights we have to understand the social structures and power relations that frame not only laws and politics but also the economy, social dynamics and family and community life.[7]

To conclude, I believe that, little by little, the human race is working towards a better way of living that is more connected, related and valuable as well for its members, so that we can later say that we are trying to inhabit the world for ourselves and our posterity, so that they may enjoy the same state of the world as we have and perhaps an even greater one, more evolved, more equal and right where they can be the best version of themselves.

[1] http://www.usatoday.com/story/news/world/2013/10/04/witness-boat-migrants-used-bottles-to-stay-afloat/2922215/

[2] http://www.ethnologue.com/statistics/size

[3]  “Världens 100 största språk 2010” (The World’s 100 Largest Languages in 2010), in Nationalencyklopedin, Suecia.

[4] Albrow, Martin and Elizabeth King (eds.) (1990). Globalization, Knowledge and Society London

[5] https://www.law.cornell.edu/constitution/preamble

[6] http://www.me.gov.ar/efeme/diaconstitucion/actual.html

[7] http://www.ohchr.org/EN/Issues/Women/WRGS/Pages/WRGSIndex.aspx

“Climacción”

Por Micaela Delfino

Dentro de la Cumbre del Clima que se desarrolló en París a fines del año pasado, también conocida como COP21, se alcanzaron diversos acuerdos contra el cambio climático. Los países participantes fueron los miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Dicha Convención, que entró en vigor en 1994, refuerza a escala mundial la conciencia pública sobre los problemas relacionados.

Recientemente, dentro de las jornadas en las cuales se desarrolló la reunión de más de 150 ministros en Nairobi, la ministra francesa de Energía y Medio Ambiente, Ségolène Royal, recordó el objetivo a corto plazo de que la temperatura no subiese de aquí a fin de año. Llamó a todos los gobiernos a la ratificación en los procesos legislativos de cada estado, y luego enumeró las graves consecuencias del cambio climático y la enorme responsabilidad que se generaría tras la degradación del medioambiente.[1]

El paradigma globalista percibe a las Relaciones Internacionales como un conjunto complejo de relaciones que se dan no sólo entre gobiernos nacionales, sino también por actores no estatales, involucrados tanto en asuntos de la guerra y de la paz sino también en temas tales como el bienestar económico y social.

Un actor como estos, puede bien ser la Organización de las Naciones Unidas, que es la organización intergubernamental más grande, de carácter permanente, que facilita la cooperación de los diversos gobiernos en asuntos de derecho internacional, paz y seguridad internacional, desarrollo económico y asuntos y derechos humanos.

No basta entonces con considerar solamente a los Estados como actores clave dentro de las relaciones internacionales, ya que “en un mundo de múltiples problemas imperfectamente relacionados, en el cual las coaliciones son transnacionales y transgubernamentales, el papel potencial de las instituciones internacionales ha crecido enormemente.” Hoy en día, las instituciones internacionales pueden establecer la agenda internacional, contribuir a determinar las prioridades gubernamentales, actuando como “catalizadores para la formación de coaliciones y como escenario para iniciativas políticas y vinculación de los Estados débiles”. (Keohane, R. & Nye, J, 1998).

 

Conclusión

La pluralidad de actores dentro de las relaciones internacionales es una representación más fiel de la realidad que el estatocentrismo. Hay, sin embargo, una especie de interdependencia que podría denominarse sana entre las instituciones internacionales y los Estados para lograr los objetivos de ambos, como lo es la acción de éstos sobre el clima, menester para el buen desarrollo de la humanidad tanto presente como futura.

[1] Noticia: “La Cumbre del Clima pidió pasar “a la acción” contra el calentamiento global”. Recuperado el 26/05/2016, del sitio web de Télam: http://www.telam.com.ar/notas/201605/148890-la-cumbre-del-clima-pidio-pasar–a-la-accion–contra-el-calentamiento-global.html.

The Judicial Branch in the U.S.

By Micaela Delfino

As Yale Law Professor Akhil Reed Amar most accurately points out, American history is key to understanding the Constitution, and in this case, the Constitution is a reflection of the American Revolution.

Congress will have the power to tax and regulate, it is going to be much more representative than the Congress in the Articles of Confederation, because that was the goal of the Revolution: no taxation without representation. The Executive Branch, who will have no ruling king but instead a presidency that has some virtues of the English monarchy, like its stability in foreign affairs, a strong military leadership and national security but with democratic elections, impeachment and checks and balances.

Section I, Article III of the Constitution, establishes that the judicial power of the United States, shall be vested in one Supreme Court, and in such inferior courts as the Congress may from time to time ordain and establish and it shall extend to all classes, in law and equity. The trial of all crimes, except in case of impeachment, shall be by jury, and such trial shall be held in the state where said crime has been committed, but when not committed within any state, the trial shall be at such place or places as the Congress may by law have directed. The article continues to guarantee that every person accused of wrongdoing will have the right to a fair trial before a competent judge and a jury of one’s peers.

However, the Judicial -that started out as the last branch-, has gained power over time for one simple, yet quite complicated reason: politics.  Presidents and Congress sought from inception justices that would enforce a political order or point of view. One prominent example, Professor Amar mentions the pro-slavery nature of the Constitution, and the manner in which southern states exercised political power to protect slavery.

The power of this branch grew over time as individuals such as Marshall and Hamilton interpreted the power of the Judicial Branch to review the constitutionality of the laws made by Congress. History shows that initially the Judicial branch begun with questionable power in comparison to the other branches but in time its power grew to insure the democracy, national security, and pro-slavery tendencies of the early government.

Times have changed since the American Revolution and so has the distribution of power between the three branches, which had to metamorphose to adapt to these modern times. And it had to do so because if not, the system of checks and balances might have been unbalanced. Following that scenario, the first two branches -often the Executive, as it was for Argentina’s 12-year-experience-, would be able to behave unconstitutionally with no opposing power to control or stop them, as we can observe in numerous other nations around the globe.

Nonetheless, the question remains, “Should the judges have this increasing power?” and the answer has to do with accountability. Every branch of government can be more or less held accountable for what it does, but is the Judicial branch under the same accountability as the Legislative and the Executive branch?

Democracy and national security in the U.S. Constitution

By Micaela Delfino

As opposed to other democratic texts of its time, the Framers of the Constitution made sure that the People of the United States were in charge of the Nation, that the People were the source of authority, whilst forming a more perfect Union, establishing Justice, insuring domestic Tranquility, providing for common defense, promoting the general Welfare and securing the benefits of Liberty to themselves and their Posterity, setting up a Supreme Law that would ensure these rights to all: these were the intentions of the Framers. Moreover, Yale law Professor Akhil Reed Amar emphasizes that the American Constitution is not only a text but a deed, a doing, “a constituting, an act of ordainment and establishment” because no one had seen before thirteen previously independent states forming this kind of indivisible union, making it the world’s largest corporate merger. Never before had this large number of citizens been privileged with the guarantee of freedom, both corporal and of speech, and of choosing the defense they wanted and needed to keep and perfect this Union.

The Constitution’s text and structure indicate that the Framers were concerned with national security, as it is one of the things that first appears, in the Preamble, by the ideals of “insuring domestic Tranquility” and “providing for common defence”. Additionally, to prevent a concentration of power that could eventually endanger the Nation’s security, the Framers divided the central government into three branches and created a system of checks and balances in which each of the three branches —legislative, executive and judicial— “checks” one another to make sure that the governmental powers are not concentrated in the hands of one (any) single branch.

There is a clear link between national security and democracy. For example, in a military context, women couldn’t bear arms, and so they didn’t vote at the founding, but this was quite common. Women didn’t vote in Athens, pre-Imperial Rome or Britain. However, this was not the case with some unpropertied people in the early United States. If certain people didn’t own any property but still they had fought for the American Revolution at the time, they got a vote on the American Constitution because of their loyalty to the Nation.

Article I, Section 8, outlines the powers of Congress, the “first branch” of the government, that are directly related to national security concerns: raising armies, declaring war, providing for a navy, establishing the rules for the American military, and if necessary, converting militias of the states into national service.

Article IV, Section 4, establishes that “the United States shall guarantee to every State in this Union a Republican Form of Government, and shall protect each of them against Invasion; and on Application of the Legislature, or of the Executive (when the Legislature cannot be convened), against domestic Violence”. This section regarding national security insures a guarantee to the People and to every State that, should it be held and accomplished, democracy would reign and these concepts, democracy and national security, would be tied up, fit together and would be compatible.

Abraham Lincoln, I believe, explains the equal importance of the union of the democracy with the national security by stating that “a house divided against itself cannot stand”. To succeed, the United States of America needs both national security and a democratic form of government that insures everything the Constitution stands for.

How does the nature of each party’s coalition explain the positions that each party’s lawmakers take on policy issues?

By Micaela Delfino

Coalitions, with the ideal to form a more perfect Union, often share the same interests, as it was since the 1930s organized labor for the Democratic Party coalition. The Democratic Party has promoted a center-left, social-liberal platform that supports social justice and a mixed economy. However, the Republican coalition (usually, like most parties within two-party systems, divided on social and political-economic ideology) goes around American conservatism such as respect for American traditions, the rule of law, Judeo-Christian values, anti-Communism, defense of Western civilization from the so-called threats posed by moral relativism, multiculturalism and post-modern ridicule of traditional culture.

Fiscal conservatives call for a large reduction in government spending while democrats support a more progressive tax structure to provide more services and reduce economic inequality, with the wealthiest of the people paying the highest amount in taxes.

Social conservatives are those who support traditional values and are usually opposed to homosexuality and abortion. Instead, democrats tend to be more tolerant of these topics because they may disagree with biblical literalism or they prioritize social justice and other issues over social ones.

Compared to conservatives, democrats generally have advocated fair trade and a less militaristic foreign policy and have been keener in pushing for civil liberties.

What is the major strength of the Congress, the presidency, the bureaucracy and the Supreme Court?

By Micaela Delfino

Personally, I think the major strength of the Congress, which was established as the “first branch” of government, is the opportunity each state or district has of being represented. This surely marked a great difference between the democratic and the monarchy form of government, where the sovereignty is actually or nominally embodied in one or various individual(s) reigning until death or abdication. Congress, instead, represents U.S. citizens and has the power to make the Nation’s laws, declare war, raise and provide public money and oversee its proper expenditure, impeach and try federal officers, approve presidential appointments, approve treaties negotiated by the executive branch, among other faculties.[1]

The President, directly or indirectly chosen the People, holds the executive power[2] and has the ability to get his/her policy initiatives enacted into law as long as Congress is willing to respond favorably. However, there is an exception to this process: executive orders. The executive orders are issued by the President through his/hers constitutional authority as chief executive. This, I believe, could be beneficial to the nation in some cases where the President, democratically elected, wants to pass a certain policy avoiding public debate and opposition.

The federal bureaucracy protects the environment, collects revenue to regulate the economy, promotes and protects their programs and have the resources needed to succeed. In spite of not having a constitutional authority of its own, It operates with a significant amount of autonomy implementing policy decisions.

Lastly, the Supreme Court is the ultimate interpreter of the Constitution. Article III of the Supreme Law establishes the federal judiciary and defines its authority as it states the Supreme Court holds the judicial power of the U.S. and in such inferior courts as the Congress may from time to time ordain and establish. It is most praised by its status as an independent and co-equal branch of the government, as the Nation’s system often leads to constitutional disputes.

[1] The U.S. Constitution, Article I.

[2] The U.S. Constitution, Article II.