Derecho Romano en Francia

Por Micaela Delfino

Introducción

En este ensayo se explora cómo surgió el derecho en Grecia y la gran influencia que representó el derecho romano, el “Corpus Iuris Civilis” (el Código de Justiniano) para el derecho en Francia, a partir del Code Civil de Napoleón, y a su vez, la influencia que luego tuvo éste en los demás códigos.

Como orden normativo que surge a partir de las profundas asimetrías y desigualdades económicas y sociales de diferentes familias y pueblos, el derecho es creado para la defensa de los intereses de cada persona y el cumplimiento de las obligaciones.

Si bien es cierto que los orígenes del derecho tanto griego como romano tienen gran antigüedad, actualmente en esta sociedad globalizada, siguen teniendo un gran peso. Estos ordenamientos fueron la base de lo que se conoce hoy en día como derecho y lo que cada país adoptó para sí, y es por eso que como dice José Carlos Costa, es “derecho actual”, un derecho que no finaliza en 1453 con la caída del Imperio Romano sino que continúa hasta el presente[1].

A partir de esa concepción, este trabajo selecciona y analiza lo que fue el origen del derecho en Grecia, y luego en Roma con Justiniano, encontrando sus altibajos con las invasiones bárbaras y su propia formulación de derecho, y finalizando en Francia de la mano de Napoleón y la sanción del Código Civil de 1804, con lo que evolucionó hasta el día de hoy, con la Quinta Constitución del año 1958. 

Desarrollo

¿Cómo se origina el derecho?

Donde hay sociedad, hay derecho. Uno de los primeros es el Código de Hammurabi, la santa Torá, el Levítico o los legisladores griegos Dracón y Solón. Grecia fue la primera en pensar sobre el derecho, en un modo mitológico a través del autor Homero, que escribió acerca de la diosa Temis (mujer de Zeus) que fue la diosa de la justicia y mantenía el orden del mundo. Su hija, Dice (también conocida como iustitia), es justamente la personificación de la justicia y era ella quien vigilaba los actos de los hombres y se dirigía a su padre cada vez que un juez violaba la justicia[2]. Era protectora de la sabia administración de la justicia[3] y enemiga de todo tipo de falsedad. No sólo castigaba las injusticias sino que también recompensaba la virtud.[4]

El derecho en Grecia era lo que para nosotros es hoy la jurisprudencia. Esto prueba que el derecho puede tener sus orígenes divinos pero puede también ser una obra humana, como lo era Dice en la mitología griega. Por ejemplo, para Aristóteles la puesta en práctica de la virtud de la justicia consiste en darle a cada uno lo que le corresponde, lo que es suyo. Para él, la virtud de la justicia es la virtud por la cual el ser humano realiza su finalidad ética.[5]

Podemos concluir que Atenas fue la patria de la filosofía del derecho mientras que Roma es la patria de la técnica jurídica y la legislación del mismo.

La historia del Derecho Romano

La experiencia de Roma dentro del marco legal se extiende a lo largo de varios siglos, desde la promulgación de la Ley de las XII Tablas en el año 451 antes de Cristo hasta las grandes codificaciones de emperadores bizantinos como Teodosio y Justiniano del siglo VI después de Cristo.

Dentro de estos mil años, Roma evoluciona tanto en su forma de gobierno, pasando de la realeza a la república para finalmente concluir con el imperio, como también en su formación de derecho que se clasifica en tres períodos: período arcaico, clásico y post-clásico.

El período arcaico es en el cual Roma comienza una expansión por toda Italia para la sumisión de tribus y el Mediterráneo.

El período clásico consecuentemente se da luego del crecimiento territorial de Roma y se caracteriza por ser el más fecundo e intelectual para el derecho romano gracias al desarrollo de la jurisprudencia y la doctrina.

Y el último período, el post-clásico, está marcado por la ruptura entre el oriente griego y el occidente latino, que hace que nazcan los derechos provinciales, propios a ciertas provincias romanas que se diferenciaban del derecho imperial.

Diferencia entre ius civile y ius gentium

Gayo, jurista romano de mediados del Siglo II, hace una interesante interpretación de la diferencia de estos dos conceptos[6]:

“Todos los pueblos se rigen por leyes y costumbres y usan en parte su propio derecho y en parte el derecho común de todos los hombres; pues el derecho que cada pueblo establece para sí, ese es suyo propio, y se llama derecho civil (…); en cambio, el que la razón natural establece entre todos los hombres, ése observa uniformemente entre todos los pueblos y se llama derecho de gentes, como si dijéramos que es el derecho que usan todas las naciones”.

–               Gayo

El núcleo estable del derecho romano era el ius civile -que lejos de ser lo que actualmente conocemos como derecho civil- es la noción que comprende tanto derecho público como privado. Es el punto de referencia que edifica todo el derecho romano, es el “derecho de la ciudad”: un derecho que es no es creación de los dioses, ya que es producido por una ciudad para constituirla. Es la idea que sostiene que el Estado está basado en leyes que él mismo debe respetar.

El ius gentium es un concepto natural de derecho internacional dentro del antiguo régimen legal romano que era una forma de derecho consuetudinario pensado para manejarse en común todas las gentes, tanto personas como naciones, en cumplimiento razonable de las normas de conducta internacional. Es la norma no escrita que regula las relaciones entre los Estados o entre los ciudadanos de diferentes Estados.[7]

 

Noción de derecho en Roma

Iuventius Celso (hijo) sostiene que el derecho es “el arte (o técnica) de lo bueno y lo equitativo (o justo)” (ars boni et aequi)[8]:

 

“El Derecho es la técnica de lo bueno y lo justo. En razón de lo cual se puede llamar a los juristas, junto con los médicos, sacerdotes; en efecto, rinden teórico culto a la justicia y profesan el saber de lo bueno y de lo justo, separando lo justo de lo injusto, discerniendo lo lícito de lo ilícito, anhelando hacer buenos a los hombres, no sólo por el temor de los castigos, sino también por el estímulo de los premios, dedicados, si no yerro, a una verdadera y no simulada filosofía.”

–       Ulpiano

Esta definición debe ser interpretada en referencia al conjunto de preceptos y reglas destinadas a alcanzar el ideal de la justicia, y no solamente en relación con la moral. Los juristas delimitan ambos conceptos originados por un producto social y llegan al derecho y al ideal de justicia por la noción de equidad (aequitas), y es donde hallamos a Ulpiano nuevamente que, asemejándose a Aristóteles, señala que la justicia (iustitia) es la “constante y perpetua voluntad de dar a cada uno lo suyo” y la acuñación de “vivir honestamente” (honestae vivere), “no dañar al otro” (alterum non laedere)  y “dar a cada uno lo suyo” (suum cuique tribuere).[9] El derecho es el objeto de la justicia, y la justicia es el objeto del derecho.

Las codificaciones del Bajo Imperio Romano

A razón del fracaso de la publicidad del derecho, mucha gente no lo conocía y por consecuencia, no lo respetaba. Esta situación hizo necesario que hubiese un mejor conocimiento de los textos. Los emperadores Teodosio y Justiano deciden codificar el derecho, poniendo las normas y reglas legislativas, el derecho anunciado por el pretor y la doctrina de la jurisprudencia dentro de una especie de código, que hoy en día conocemos como el Corpus Iuris Civilis.

Previos al Corpus, existieron códigos como el gregoriano y el hermogeniano. Tenían ciertas características que los distinguen del código de Justiniano: Primero, no eran exhaustivos, es decir, no se encontraban en ellos todas las leyes. Segundo, tenían carácter no-oficial, por ende no garantizaban ni su autenticidad ni la fuerza obligatoria de sus textos. Por último, no había una gran publicidad de los códigos: eran privados y tenían una escasa publicación.

Es al emperador del oriente Teodosio II (reinado desde: 408 – 28 de julio de 450) que le debemos la codificación. El trabajo fue confiado a una comisión para la promulgación de un código dividido en 16 libros. Las constituciones de los emperadores fueron clasificadas por orden cronológico, y en ciertas constituciones, la comisión tuvo la posibilidad de realizar las modificaciones debidas para que se vea en ellas el derecho que estaba en vigencia. El código pasó a la mano del emperador de Occidente para acordar su sanción, y fue aplicado a las dos partes del imperio. Desafortunadamente, el lenguaje utilizado por los comisionados fue casi incomprensible y mal transmitido, lo que lo hizo casi inaplicable dentro de la parte occidental del imperio.

Entre estos dos emperadores a su vez reinaron, en orden cronológico desde Teodosio II hasta Justiniano I: Marciano (450 – 457), León I (457 – 474), León II (474), Zenón (475 – 491), Anastasio I (491 – 518), Justino I (518 – 527).[10]

Justiniano (reinado desde: 1 de agosto de 527 – 14 de noviembre de 565), emperador de oriente de origen serba, de cultura latina clásica, se propuso reconquistar el imperio de occidente arrebatado por las invasiones bárbaras.[11] Contaba con la ventaja del nacimiento del estudio de la ley en su tiempo, sobre todo en las escuelas de Beirut y Constantinopla.[12] Es el último emperador que usaba el latín como lengua materna.[13]

Este emperador busca no sólo la unificación de territorios sino que también la del derecho. Confía su trabajo de complicación al gran jurista Triboniano, que se rodea de grandes profesores del derecho y practicantes como Dorotea y Teófilo, para la formación de dicho código.

Corpus Iuris Civilis

El Corpus estaba constituido por tres partes: a) Código (Codex): compilación, por selección y extracción, de las promulgaciones imperiales hasta ese día. Promulgado en 543, se compone de 12 libros abiertos por una invocación del nombre del señor Jesús Cristo; b) Digesto (Digesta): Como Teodosio no tuvo el tiempo de compilar todo el derecho pretoriano y todo el derecho de origen doctrinal, Triboniano termina este arduo trabajo en el transcurso de 3 años. Es una antología de la literatura jurídica romana a la cual el emperador le otorga su sanción, dándole fuerza de ley. Promulgado en 533, es una enciclopedia compuesta mayoritariamente por extractos breves de las escrituras de los juristas romanos, con un poco más de 9000 citas de 38 autores.; y por último, las c) Instituciones (Institutiones): un manual de derecho con valor oficial y fuerza de ley para el estudiante. Aunque su función primaria era introducir el código, contenía también importantes elementos conceptuales que estaban menos desarrollados en el Codex o en el Digesto. Influyó no sólo a la jurisprudencia del Renacimiento sino también el Código Civil Francés.

Sin embargo, Justiniano encontró que tenía más leyes que redactar y hoy en día se encuentran como cuarta parte del Corpus, a nombre de las Novellae Constitutiones.

El período bárbaro

Las invasiones bárbaras, en alemán Völkerwanderung, fueron un fenómeno de intensificada migración en Europa transcurrido dentro de los años 376 a 800 después de Cristo.[14]

A partir del siglo V, el Imperio Romano se vuelve incapaz de impedir la instalación de los bárbaros, y estos triunfan en Occidente. Por la experiencia romana, y ya que la mayoría de su población es romana, deciden adoptar la codificación y proceden a sistematizar sus leyes. Los romanos son juzgados según el derecho romano y los bárbaros según el suyo. Sin embargo, el derecho romano se vuelve cada vez menos conocido (problema de la circulación imperial) ya que los reyes bárbaros promulgan las leyes romanas sólo a sus súbditos romanos.

En el año 500, Teodorico promulga un edito como emperador romano. Este edito es una síntesis de las constituciones imperiales y de los derechos de origen doctrinales. Dos años más tarde, Gundebaldo, rey de los burgundios, comienza a promulgar leyes para los bárbaros. Cuatro años después, Alarico II, rey de los visigodos, publica una síntesis de derecho romano, y es de gran importancia ya que esta obra se conserva hasta el siglo XI. Gracias a estas publicaciones, se genera la influencia romana sobre la legislación bárbara, y es justamente la fusión de la legislación bárbara y romana que dará nacimiento al derecho consuetudinario francés.

El derecho francés antiguo

            Hay una separación entre Francia del Sur y del Norte, y el abogado y jurista chileno Alejandro Guzmán Brito la define así[15]:

“Francia estaba dividida en dos zonas jurídicas bien delimitadas: la zona septentrional, que había recibido una mayor influencia franca, vivía un derecho consuetudinario de base germánica. La zona meridional, en cambio, habiendo acogido una influencia de parte de los romanizados visigodos y burgundios, vivía un derecho también consuetudinario, pero de base romana, vinculada a la Lex Romana Visigothorum y a la Lex Romana Burgundionum. Esto explica que a partir del siglo XII, la zona meridional recibiera más fácilmente el Derecho romano en la versión de los glosadores y comentaristas, lo que no sucedió en la zona norte. Comenzó entonces a hablarse de “Pays de droit écrit” para referir a los de la zona romanizada que había recibido un derecho romano escrito; y de “Pays de droit coutumier”, en referencia a la zona septentrional que continuó rigiéndose por su tradicional derecho consuetudinario”

Como tanto los territorios de derecho consuetudinario como de derecho escrito se rigen- aunque éstos últimos con base romana- por las costumbres, analizaré en profundidad esta corriente:

El derecho de la Antigua Francia está regido principalmente por la costumbre (coutume) – costumbre, sin embargo no como la conocemos ahora sino como un derecho no escrito, como norma jurídica que posee una fuerza obligatoria fundada por su uso constante – tanto en materia pública y comercial como penal. Ya desde los tiempos romanos, una costumbre se volvía de carácter obligatoria si según los jurisconsultos el uso era muy viejo, si uno podía presumir el consentimiento de la gente a esta regla no escrita y si el uso en cuestión era razonable.[16]

Sin embargo, cuando existía un conflicto de intereses en el cual las partes tenían diferentes costumbres, o diferentes acercamientos a una misma costumbre, ¿Cuál era la que regía? ¿Cómo interpretarse cuál debía regir? Dependía del juez, autoridad pública, interpretar cuál era el derecho consuetudinario (droit coutumier). El juez tenía la potestad de atestiguar conocimiento y existencia de tal costumbre o bien él o las partes podían referirse a una decisión precedente que atestaba a favor de una costumbre en juicio. Existían a su vez demás métodos, ya de mayor consulta, en los que una asamblea confirmaba el uso práctico de dicha costumbre en la comunidad, o bien, la investigación por turbe, que era un colegio de una decena de prud’hommes[17] a quienes el juez demandaba que se estableciera bajo juramento la existencia y el contenido de una costumbre.

La prueba de la existencia de la costumbre exigía un procedimiento largo y costoso, y es por eso justamente que la monarquía francesa ordena la redacción de ciertos usos, como es el caso de Luis IX que ordena la redacción de usos profesionales por los comerciantes de Paris, pero el mérito de haber ordenado todas las costumbres fue de Carlos VII.

El Consejo del rey Carlos VII, en el siglo XVI, luego de analizar las costumbres de las diferentes provincias, redacta 65 costumbres generales y cerca de 300 particulares. Sancionada por autoridad pública, la costumbre por su carácter evidente (conocida por todos, estable) y ahora oficial, no necesitará más de pruebas de existencia en casos litigiosos.

Puede decirse que la reformación de las costumbres constituyó una etapa importante dentro de la unificación del derecho francés, para tanto el nacimiento del derecho común consuetudinario como para la futura codificación del derecho.

Antes que a Napoleón, a varios emperadores se les había propuesto una unificación legislativa, y se decidió unificar el derecho pero parcialmente: el público únicamente mediante la armonización de las ordenanzas reales, pero prefirieron mantenerse lejos del derecho privado, respetando las costumbres locales, reconociendo que los pueblos unidos bajo la corona francesa tenían derecho a regular su vida privada conforme a la propia tradición y costumbre de cada uno.[18]

A través de la inestabilidad de la Francia interior y la consolidación de su proyección al extranjero se llega al 18 de brumario de 1799 (lo que sería actualmente el 9 de noviembre), día en el cual se produce un golpe de estado cuya consecuencia inmediata es la sustitución del régimen del Directorio, establecido por la Constitución del 22 de agosto de 1795[19], por la implantación de una República Consular, cuyo poder ejecutivo sería ejercido por tres cónsules.

La organización legislativa se integraba de cuatro organismos, algunos de cuyos nombres recuerdan a los romanos, como el Tribunal y el Senado, y otros, como el Consejo Legislativo y el Consejo de Estado, sobre el cual recaían (y hasta hoy en día siguen recayendo) grandes responsabilidades administrativas.

Con la intervención decisiva de su hermano Luciano Bonaparte, Napoleón asume el cargo de Primer Cónsul, y con él la conducción del Estado francés, asentado en preceptos constitucionales y un poder militar que le otorgaba sólido sustento.

Una de las primeras iniciativas suyas fue la de darle a Francia su tan esperada legislación orgánica y coherente.

Code Civil

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Este ejemplar se encuentra en el Museo de Historia der Pfalz en Speyer, Alemania.

El Código Civil de Napoleón I se estableció en Francia en 1804. Fue rápidamente redactado por una comisión de cuatro juristas de renombre y entró en vigencia el 21 de marzo, luego de haber sido sometido a la aprobación de las Cámaras de Apelación y del Consejo de Estado y el Tribunado. Entre las grandes conquistas del código se destaca la prohibición de privilegios basados por nacimiento, permitía la libertad de religión y especificaba qué empleos gubernamentales deberían ir a los más calificados.

La comisión redactora del proyecto fue confiada por el Consulado a: François Denis Tronchet, presidente del Tribunal de Casación; Jean-Étienne-Marie Portalis, Comisario del Consejo de Presas; Félix-Julien-Jean Bigot de Préameneu, Comisario del Gobierno ante el Tribunal de Casación; Jacques, marquis de Maleville, Secretario del Tribunal de Casación, quienes iniciaron la tarea el 12 de agosto de 1800.[20]

El proyecto de código fue redactado en el término de cuatro meses, al cabo de los cuales fue impreso y sometido a consideración de los organismos nombrados previamente: las Cámaras de Apelación, el Consejo de Estado y el Tribunado. En los dos últimos órganos fue discutido y el Tribunado criticó duramente su contenido, motivo por el cual Napoleón decidió retirar el proyecto para que sea considerado en un momento más propicio, como lo fue en 1804, luego del cambio de composición del Tribunado y del Cuerpo Legislativo.

A pesar de no ser el primer código legal establecido en Europa en un país con un sistema legal civil (fue precedido por el Codex Maximilianeus bavaricus civlis de Bavaria  de 1756, el Allgemeines Landrecht, código prusiano de 1794 y el Código de Galicia de Oeste de 1797), fue el primer código legal moderno adoptado con una visión europea total e influenció fuertemente el derecho de muchos países formados durante y después de las guerras napoleónicas. La reproducción del código fue ley en: Bélgica, Luxemburgo, el Palatinado, Ginebra, Saboya, Piamonte, Parma, Holanda, Wesfalia, Hannover, Nápoles, entre otros territorios europeos. Sirvió también a muchos países de Oriente Medio que trataban de modernizarse a través de reformas legales.[21]

En América, por su parte, merece citarse que el Código de Bolivia fue una reproducción textual del francés[22]. Se utilizó al Code como fuente de muchos artículos para la redacción del Código de Louisiana, el proyecto de Código para Nueva York en Estados Unidos, el Código de Perú y el Código de Chile.

En lo que respecta a nuestro país, tanto el Código Francés como las fuentes doctrinarias en las que se basaron sus redactores significaron un aporte para la redacción de nuestro Código Civil. Vélez Sarsfield mismo, a través de sus escritos y notas dentro del código, da cuenta de esa influencia que sirvió para nuestra jurisprudencia y doctrina jurídica.

Su mayor influencia es el Código de Justiniano y se puede ver esto comparando ambos códigos:

Los Institutos del Corpus dividen el derecho entre: personas, cosas y acciones. Similarmente, el Código de Napoleón fue dividido entre: personas, propiedad, adquisición de propiedad y procedimiento civil. Este último, en 1806, pasa a ser un código separado.

Con la inauguración del mismo, comenzó una etapa nueva y fecunda en la historia del país: etapa llena de orden, disciplina social, congruencia entre la ley y la sociedad, que ha gravitado notoriamente en el equilibrio y progreso alcanzado hasta la continuidad.[23] Cabe destacar que su vigencia sobrevivió a la Caída de Napoleón, a la restauración de los cien días, a la segunda República, al segundo Imperio y a todas las Repúblicas posteriores.

El derecho francés hoy

El derecho francés es un sistema de derecho escrito: inspirado del derecho romano, caracterizado por la codificación sistemática de adquisiciones jurídicas y está fundado sobre la referencia permanente al escrito, donde encontramos el rol primordial de la ley. Sin embargo, también utiliza fuentes derivadas o indirectas, que sin tener fuerza vinculante, son igualmente importantes a la hora de tomar ciertas decisiones.

Cabe aclarar que el derecho francés se opone al derecho anglosajón ya que este último no practica la codificación de manera sistemática, sino que se apoya esencialmente sobre la jurisprudencia (Common Law).

Textos fundamentales

  1. La Constitución

Ley fundamental, la Constitución que rige actualmente en Francia es la de 1958 (Constitution de la Ve République). Se compone del preámbulo de la Constitución de 1946, inspirado por la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, del texto constitucional propiamente dicho y de las decisiones del Consejo Constitucional (Conseil constitutionnel, institución francesa creada por la última constitución que interviene en ciertas circunstancias de la vida parlamentaria y pública)[24].

  1. Los Tratados Internacionales

Una vez ratificados por el Parlamento o por referéndum, tienen los tratados internacionales una fuerza obligatoria y vinculante superior a la de una ley o incluso, superior a la constitución nacional.

  1. La Ley

La ley está constituida por la colección de los textos legislativos. Hay varios tipos de leyes: constitucionales, que modifican la constitución, orgánicas, que especifican y aplican ciertos artículos a la constitución, ordinarias, adoptadas al final de la navette parlamentaire.

  1. El Decreto

La redacción del decreto tanto como su promulgación vienen de un poder ejecutivo: son firmados por el presidente de la República y el primer ministro (son muy frecuentemente los “décrets d’application” de una ley).

  1. La Ordenanza

Con la opinión favorable del Consejo de Estado (Conseil d’État, es una institución pública en Francia creada en 1799 por Napoleón Bonaparte, bajo la Constitución del año VIII, encargada de aconsejar al gobierno y es la jurisdicción más alta dentro del orden administrativo[25]) y con el consentimiento del presidente de la República, l’ordennance es adoptada en Consejo de ministros y tiene fuerza de ley.

  1. La Orden (L’Arrê)

Puede ser tanto ministerial, prefectoral como municipal dentro del orden jerárquico. Es una decisión de orden práctico. Según su fuente, se aplica a un territorio geográficamente delimitado.

Las fuentes derivadas o indirectas

  1. La Jurisprudencia

Son los textos acerca de la justicia que emanan a lo largo de la historia sobre los cuales se apoyan los magistrados para tomar decisiones en determinados litigios. Pueden ser interpretaciones de la ley o respuestas dadas a situaciones caracterizadas por la vida jurídica. Hay casos importantes que constituyen una referencia para otras situaciones idénticas.

  1. La Doctrina

La doctrina es un conjunto de análisis y estudios de conceptos jurídicos, de casos concretos o de hechos sociales que pueden ayudar al magistrado en la toma de decisión.

  1. La Costumbre

La costumbre surge de un conjunto de hábitos y reacciones a situaciones prácticas, de todos los días, nacidas fuera de la justicia pero que sin embargo, son el objeto de un amplio consenso en el seno de las autoridades judiciales que las avalan y han sido eventualmente generalizadas con el correr del tiempo.

Estas tres fuentes de consulta pueden ser causa de un acto legislativo que confirma y formaliza una práctica, dándole la fuerza de ley.

Conclusiones

El análisis de los diferentes sistemas de derecho, yendo del griego al francés, me permitió encontrar puntos en común que son naturales a todas las sociedades, sin importar territorio ni tiempo en el espacio, ya que sin dudas hay un derecho natural y éste se manifiesta en todo lugar. El sentimiento de justicia, tanto en sí como en su falta o necesidad, siempre de alguna manera ha existido, y gracias al derecho se pudo crear un sistema en el cual se respeten nuestros intereses, tanto los de mi familia como los de la familia vecina, y las obligaciones, que cuando cada uno las acepta, debe cumplirlas.

En todas las sociedades en las que se ha dado la codificación, pienso que el motor que los lleva a la creación de este sistema es impedir el libre albedrío de cada persona. Como el derecho garantiza el bien común y general de la sociedad, no puede complacer los pequeños placeres de un ciudadano que vayan en contra del bienestar general de todos. El derecho debe velar por la sociedad y ocuparse de que se imparta la justicia en ésta.

El derecho ve al hombre sustancialmente igual a los demás, sin distinciones de unos sobre otros, conforme a la creación divina, que se desenvuelve alrededor de lo que lo rodea: la familia, las relaciones económicas estipuladas en contratos, la responsabilidad por su conducta ante los demás, el uso y disfrute de las cosas suyas, y el destino de los bienes propios cuando muere.

La mayor influencia del Código Civil Francés fue el Corpus Iuris Civilis, el Código de Justiniano en Roma, y gracias a él, se ha creado a lo largo del tiempo una cadena de sistemas y códigos que se vieron lo suficientemente contagiados, atraídos e interesados como para adoptar su forma de división de libros, redacción, algunos artículos o en algunos casos, como en el caso mencionado de Bolivia, el cuerpo entero del código.

Considero que debe prevalecer en todos la idea de que nada de nuestro sistema actual de codificación hubiese sido posible sin el Corpus y sin Roma, que fue y seguirá siendo la base de donde todo surgió y se desarrolló como ahora lo conocemos.

[1] AUTOR: COSTA, J.C. OBRA: “Manual de Derecho Romano Público y Privado”. EDITORIAL: Abeledo Perrot. LUGAR: Buenos Aires, Argentina. AÑO: 2012. PÁGINA: 1

[2] Hesíodo, “Trabajos y días”. Páginas 239 y siguientes.

[3] Himno órfico 42, 61.

[4] Esquilo, “Agamenón”. Página 773.

[5] Annick Jaulin « Aristote : les deux formes de la justice » sobre Guy Samama, « La Justice », Paris, Ellipses, coll. « CAPES/Agrégation Philo », 2001, Página 254.

[6] Gayo, “Institutas”, D. 1.1.9.

[7] Nicola Abbagnano, “Diccionario de Filosofía”: Grocio.

[8] Ulpiano, “Digesto” 1.1.1 pr-1.

[9] COSTA, J.C. “Manual de Derecho Romano Público y Privado”, Abeledo Perrot, Buenos Aires, 2012, página 12.

[10] J. Berrait Saint-Prix, “Histoire du Droit romain”, Paris, 1821.

[11] Haldon, J.F., “Byzantium in the seventh century”, Cambridge, 2003. Páginas 17 a 19.

[12] Gavernet, H.R. y Mojer, M.A., “El romano, la tierra y las armas. Evolución histórica de las Instituciones del Derecho Romano”, Lex, La Plata, 1992.

[13] Wickham, C. “The Inheritance of Rome”, Penguin Books, 2009.

[14] Hines, J., Nielsen, K., Siegmund, F., “The pace of change: studies in early-medieval chronology”, Oxbow Books, 1993, página 93.

[15] Mos Italicus y Mos Gallicus. Conferencia pronunciada por Alejandro Guzmán Brito el 7 de julio de 1976 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Extracto del libro colección de la Universidad Católica de Buenos Aires, ya citado anteriormente: Varios autores, “La Codificación: Raíces y perspectiva”, EDUCA, Buenos Aires, 2003.

[16] Savigny, “Histoire du Droit romain au moyen âge”, traducido por Genoux, 1839, tercer volumen.

[17] Miembros de un tribunal electivo compuesto de representantes de asalariados y empleados con el rol de decidir sobre los conflictos de orden profesionales. Significado en el diccionario

[18] Mazzinghi, J.A., “La Codificación: Raíces y prospectiva”, EDUCA, Buenos Aires, 2003, páginas 29 y subsiguientes.

[19] Leer la Constitución de Agosto de 1795 en línea

[20] Frontera, C. G., “La Codificación: Raíces y prospectiva”, EDUCA, Buenos Aires, 2003, páginas 109 y subsiguientes.

[21] Holtman, R.B., “The Napoleonic Revolution”, Baton Rouge, Louisiana State University Press, 1981.

[22] Frontera, C. G., “La Codificación: Raíces y prospectiva”, EDUCA, Buenos Aires, 2003, páginas 109 y subsiguientes.

[23] Mazzinghi, J.A., “La Codificación: Raíces y prospectiva”, EDUCA, Buenos Aires, 2003, páginas 29 y subsiguientes.

[24] DOUENCE, M.- AZAVANT, M., “Institutions Juridictionnelles”, Dalloz, Paris, 2010, página 78.

[25] DOUENCE, M.- AZAVANT, M., “Institutions Juridictionnelles”, Dalloz, Paris, 2010, páginas 173 y subsiguientes.

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