Liderazgo: el último ejemplo presidencial francés

Por Micaela Delfino

Introducción

En primer lugar, como diría Foucault (2006:140), estudiamos la llamada gubernamentabilidad “para abordar el problema del Estado y la población”. Debido a esto, he decidido abordar la problemática del liderazgo en contextos políticos, tomando particularmente el ejemplo del nuevo presidente francés, Emmanuel Macron.

La presencia de líderes en grupos y organizaciones ha asumido distintos rasgos, formas y matices a lo largo de la historia de la humanidad y ha influido decididamente en muchos de los cambios socio-políticos, económicos y culturales de la sociedad a través de los tiempos. Nelson Mandela, Martin Luther King, Mahatma Gandhi, Madre Teresa de Calcuta, son algunos de los líderes comprometidos con causas justas y nobles que influyeron en los destinos de amplios sectores de la sociedad.

En ese contexto, nos preguntamos: ¿Qué rasgos definen al líder? ¿El líder nace o se hace? ¿Qué importancia tienen los liderazgos en los grupos y organizaciones? ¿Cuántos tipos de liderazgo existen? La sociedad actual con profundas transformaciones en la construcción de identidades y subjetividades y con amplia extensión de derechos, ¿requiere otro tipo de liderazgo diferente al tradicional que fue estudiado por los sociólogos del siglo XX?

Estos interrogantes forman parte de la trama de este trabajo que aborda el liderazgo concebido como un rol clave para influir y motivar a los grupos y organizaciones -sean partidos políticos, instituciones educativas, sindicatos, agencias culturales, cooperativas, o empresas- para buscar y generar los cambios e innovaciones que resuelvan los problemas y necesidades emergentes.

Siguiendo esa mirada, la sociología estudia la realidad social desde una perspectiva orientada a comprender las acciones humanas que forman parte de redes de mutua interdependencia con multiplicidad de actores y en donde también se pueden abordar las acciones de líderes dirigidas a organizar y motivar a la diversidad de hombres y mujeres que conforman esas redes para lograr objetivos y metas.

Desde ese lugar, este trabajo indaga sobre el territorio semántico del concepto de liderazgo, los rasgos distintivos del líder, los estilos y tipos de liderazgo y los cambios que devienen en el rol del líder en una sociedad global atravesada por la incertidumbre y la complejidad, con creciente avance de las tecnologías y redes digitales que influye en el desarrollo de comunidades virtuales que trascienden las fronteras espaciales y temporales.

Desarrollo

Ningún líder es perfecto. Los mejores no tratan de serlo: se concentran en perfeccionar sus fortalezas y en encontrar a otros que puedan compensar sus limitaciones.                                                 

Ancona, Malone, Orlikowski y Senge

Hacia un concepto de líder

El término líder aparece en la modernidad como producto del hombre ilustrado y fue utilizado primero en el mundo anglosajón –leader– para luego expandirse a otras lenguas ampliando también su significado. Hoy el estudio y ejercicio del liderazgo resulta de interés general, más allá del espacio social que ocupe, ya sea en organizaciones educativas, deportivas, culturales, empresas y negocios, medios de comunicación o redes sociales.

Por su parte, el Diccionario de Ciencias de la Conducta (1956) define al liderazgo como las “cualidades de personalidad y capacidad que favorecen la guía y el control de otros individuos”.

Gibson, Ivancevich y Donnelly (2001:308), definen el liderazgo como una “interacción entre miembros de un grupo”. Los líderes son agentes de cambio, personas cuyos actos afectan a otras personas más que los propios actos de estas personas. El liderazgo ocurre cuando un miembro del grupo modifica la motivación o las competencias de otros en el grupo. La definición de liderazgo implica que involucra el uso de la influencia y que todas las relaciones interpersonales pueden involucrar liderazgo”.

Podemos afirmar que hay un concepto de liderazgo que remite al pensamiento clásico y que en una formulación moderna de esas ideas se puede definir como “la capacidad de persuadir o dirigir a los hombres que se deriva de cualidades personales independientemente del oficio” (Maclver y Page, 1977), de lo cual se desprende que el liderazgo supone un proceso en el cual un sujeto motiva e induce a otros a lograr objetivos compartidos.

De la lectura de las definiciones anteriores, surge que el concepto de liderazgo es un constructo multidimensional que exige estudiar sus dimensiones cognitivas, conductuales y estratégicas en el marco de distintos enfoques y contextos socio-históricos. También el liderazgo es un valor social en sí que permite organizar y consolidar formas de interacción en grupos y organizaciones que construyen su propia identidad y su propia misión.

Rasgos singulares de los líderes

Las cualidades que distinguen el perfil y el comportamiento del líder son múltiples y remiten a aspectos personales, sociales y culturales que sintonizan con las necesidades y expectativas de los contextos y ámbitos a los cuales pertenecen. En líneas generales, el liderazgo puede basarse en cualidades personales como presencia, valor, simpatía, empatía, habilidades de comunicación y diálogo, sentido de la innovación; el prestigio que otorga la posesión de conocimientos y la sabiduría; la posición social; y la combinación de los aspectos anteriores.

La representación social del líder refiere de modo simultáneo a esos aspectos: una persona que posee cualidades personales impactantes, que ocupa determinada posición social, y que motiva y actúa estratégicamente en los grupos y organizaciones a través de actos que resultan significativos para sus integrantes.

Desde el ámbito de la política, Robert Michels en su obra “Partidos Políticos” (1972) describe las “dotes específicas de los líderes”: talento oratorio, fuerza de voluntad, superioridad de conocimientos, profundidad de convicciones, solidez ideológica, confianza, capacidad de concentración, bondad de ánimo y desinterés (en casos especiales).

También desde una vertiente política, Conway (1915, citado por Bobbio y Matteucci), estudió la relación del líder con sus seguidores y distingue tres tipos de liderazgo:

  • Los líderes que arrastran a la muchedumbre: son capaces de concebir una gran idea, de formar una muchedumbre suficientemente grande para realizarla y de forzar a la muchedumbre a participar en ella.
  • Los líderes intérpretes de la muchedumbre: son hábiles sobre todo “para hacer claramente explícitos los sentimientos o ideas vagas y oscuras de la masa”.
  • Los líderes representantes de la muchedumbre: se limitan a “manifestar solamente la opinión conocida y establecida por la muchedumbre”.

 

Función social del liderazgo

Un buen líder no es un buscador de consensos, sino un moldeador de consensos.

Martin Luther King, Jr.

Desde un enfoque sociológico, el liderazgo supone el ejercicio de poder o influencia en los grupos, organizaciones, naciones, etc., colectivos que tienen fines, metas y objetivos, normativas, estructuras y formas que construyen y mantienen su propia identidad y su misión. En ese escenario, el líder personifica, identifica, define y acompaña las formas, la estructura y las funciones, reforzando y legitimando tanto al grupo en su conjunto como a su propio rol dentro del grupo y, en consecuencia, al sistema social dentro del cual se inscribe la actividad del grupo.

Por su parte, la función social del líder informal o natural consiste en acompañar y consolidar al grupo, incrementando la integración social a su interior. Al establecerse como un líder natural, con el que todos simpatizan y al que siguen espontáneamente, fortalece el sentido del “nosotros” y la cohesión. Las decisiones que toma se convierten naturalmente en decisiones del grupo, y sus miembros se sienten representados por él.

Labourdette y Scaricabarozzi (2010) sostienen que “el liderazgo es fruto de una construcción llevada a cabo por un colectivo que, a su vez, en ese proceso de identificación se reconstruye como tal. Identidad grupal y proyección de líder, objetivos y necesidades constituyen la matriz oculta de un fenómeno socio-individual poco entendido y erróneamente pensado” (en línea).

Al plantear la relación colectivo-líder, estos autores expresan que el líder “es sólo un agente de la construcción social. El quid de la cuestión radica entonces en el arte de construir sociabilidad” (2010). Introducen que el líder no es sólo persona sino principalmente “personaje”, ya que la evidencia radica, entre otras cosas, en que sus seguidores suelen proyectar sobre su persona cualidades imaginarias, a partir de las cuales “el líder elegido pasa a ser entonces un instrumento de identificación y de aceptación de su rol, aunque puede desarrollar las capacidades de su propia personalidad, siempre y cuando éstas no contradigan o desautoricen al personaje construido”. En última instancia, “el liderazgo pone en marcha una fuerza social que opera en todos los niveles, esferas, edades y actividades de la vida humana” (2010, en línea).

 

Tipos de liderazgo

El sociólogo y filósofo alemán Maximilian Weber (1864-1920) elaboró una de las clasificaciones más reconocidas del liderazgo, o “tipos de dominación” según su teoría, en la que distingue:

  • Liderazgo carismático: se sustenta en la personalidad del líder, se lo sigue en virtud de una confianza personal en lo revelado, en lo heroico o en lo excepcional dentro de un determinado ámbito. Entraña una relación de alto contenido emocional entre el líder y los liderados.
  • Liderazgo tradicional: se apoya en la fe cotidiana de las tradiciones. Se valora la rectitud absoluta de la forma tradicional de hacer las cosas. El liderazgo se transmite por mecanismos como la herencia y la estructura de organización es del tipo patriarcal o feudal.
  • Liderazgo racional-legal: también llamado democrático, se destaca por su carácter racional, se apoya en la legalidad de los órdenes establecidos y del derecho, de forma impersonal.

Weber considera que el liderazgo tradicional y el democrático se basan en lo cotidiano y rutinario mientras que el líder carismático en el contexto político asume un carácter excepcional que puede llegar a conducir una nación y marcar para ella nuevos rumbos, cuando cuenta con la aceptación y apoyo de los grupos que la integran.

Los sociólogos estadounidenses Gerth y Wright Mills (1953) distinguen tres categorías de líder:

  • Liderazgo rutinario: no crea (ni reelabora) ni su papel ni el contexto donde se desempeña, cumple un rol dentro de los límites previstos e instituciones existentes.
  • Liderazgo innovador: reelabora radicalmente un papel de guía de una institución existente.
  • Liderazgo precursor: crea tanto su papel como el del contexto donde lo realiza (por ejemplo, el que se convierte en fundador de un grupo, partido, estado, etc.)

Desde el campo de las relaciones internacionales, Joseph Nye (2011) introduce la distinción entre poder duro y poder blando que luego se proyecta en las teorías del liderazgo. En su acepción original, el poder duro posee un carácter coercitivo, ejercido mediante el recurso de la fuerza político-militar y la presión económica, ya sea en forma de amenaza o recompensa. Por su parte, el poder blando surge de la atracción y la persuasión del líder, de un estilo de vida, de un modelo de convivencia. Según Nye (2011), el ejercicio de un liderazgo eficaz requiere combinar adecuadamente ambos tipos de poder, dando lugar al poder inteligente que en cada contexto supone “la capacidad de saber diagnosticar la necesidad (o no) del cambio”. En las sociedades y organizaciones democráticas modernas prevalece el poder blando (soft power) sobre el duro (hard power).

 

Análisis de Emmanuel Macron

Emmanuel Macron se destaca en sus habilidades por ser un alto funcionario en términos de sector público, como así también por ser un especialista en inversión bancaria ya en el campo del sector privado, teniendo en cuenta su corta edad de 39 años. Macron no solamente se desempeñó en la prestigiosa Banca Rothschild durante el año 2008, sino que acabó siendo socio de la misma, lo que le posibilitó llegar al Palacio de Elíseo en calidad de asesor económico del presidente francés François Hollande. Como fruto de su desempeño, posteriormente, en 2014, fue nombrado Ministro de Economía, Recuperación Productiva y Asuntos Digitales. Sin embargo, acabó renunciando a mediados del 2016 para poder dedicarse de lleno a su movimiento político “En Marche!”, el cual había sido lanzado en abril de ese mismo año.

En términos de ideología, su partido se caracteriza por ser parte del liberalismo social, movimiento también conocido como liberalismo progresista o liberalismo democrático, y se ubica en el centro. Una particularidad en cuestiones de roce social y métodos de actuar frente al electorado es sin dudas la forma en que se apoya de manera especial en las redes sociales, contando con la particularidad de aceptar adhesiones de miembros de otros partidos, sin mostrar prácticamente ningún tipo de oposición a quienes desean adherirse al movimiento, siendo si se quiere totalmente liberales en este sentido. Yendo al plano de las políticas internacionales, tanto el partido como propiamente Macron, afirman defender una política migratoria de asilo más humana y eficaz con respecto al resto de los candidatos electorales.

El factor de su desempeño en funciones económicas es un aspecto crucial en términos de atracción del electorado, ya que en tiempos de incertidumbre en el panorama económico mundial teniendo como hechos destacados el Brexit, la aparición de nuevos mercados, la inestabilidad política regional y el surgimiento de nuevas economías potenciales, un candidato que se muestre a sí mismo como un experimentado conocedor de la materia económica resulta en sí un fuerte atractivo electoral. Por otro lado, otros elementos adicionales que explicarían su importante caudal de votos obtenidos en el escrutinio es la construcción de un personaje joven y ambivalente, al no definirse de izquierda o de derecha, lo cual hizo que las masas se sientan atraídas.

Sin embargo, aunque teniendo en cuenta las características interesantes de Macron como candidato, considero que gana la presidencia más por las debilidades de los otros personajes que gracias a sus propias fortalezas. El actual presidente de Francia tiene un gran dominio del público, acercamiento carismático hacia diferentes sectores de la sociedad y un discurso algo popular, aunque pueda plantearse dicotómico en términos de idiosincrasia.

Análisis de la situación francesa

Foucault (2007) nos introduce a un nuevo arte de gobernar caracterizado en esencia por la introducción de numerosos mecanismos internos complejos.

En la primera vuelta, el candidato de centro, Emmanuel Macron, líder del movimiento En Marche! y la representante de extrema derecha, Marine Le Pen, ex presidente del Front National, fueron los que obtuvieron más votos, en el contexto de una participación electoral de un 78.5%.

Castro (2015) nos explica que, para Foucault, “si el hombre durante milenios fue lo que era para Aristóteles, un animal viviente y, además, capaz de una existencia política, el hombre moderno es un animal en cuya política está en juego su propia vida de ser viviente” (Foucault, 1986b:188; 135).

En el ballotage, con el miedo de que se lograsen implementar las medidas de extrema derecha de Marine Le Pen, podemos inferir que el electorado que no se posicionaba tras su figura, optó por votar a la alternativa, estando o no de acuerdo con la ideología de Macron, o directamente votó en blanco. Gracias a los resultados se ha comprobado que Le Pen consiguió el tercer puesto en términos de votos, luego de la elección de Macron en primer lugar y en segunda posición los votos en blanco.

Personalmente, considero que Macron es un líder precursor en términos de Gerth y Wright Mills, a la vez racional-legal en términos weberianos, luego de haber ganado las elecciones, pero también se está perfilando como un líder carismático gracias a su dominio de las redes sociales y las conexiones que pueda generar con su electorado, principalmente quizás, podríamos decir, con los jóvenes.

 

Conclusiones

La innovación es lo que distingue a un líder de los demás.

Steve Jobs

Hemos abordado el liderazgo desde un marco interpretativo que lo destaca como un fenómeno sociocultural que va más allá de los rasgos individuales, aunque éstos existan y lo incluyan, vinculado con una forma particular de poder. El liderazgo tradicional, vertical y autoritario se ha desdibujado y desmoronado en la sociedad actual debido a los intensos y acelerados cambios y transformaciones que implican nuevas subjetividades e identidades, más derechos y oportunidades en sociedades con vocación democrática.

La sociedad “líquida” (Bauman) caracterizada por el cambio constante y la sociedad-red (Castells) sostenida por las tecnologías digitales, cuestionan las certezas y cánones de paradigmas cerrados y rígidos, y sostienen el valor del conocimiento, siempre provisorio e inacabado, que resulta más accesible a la población gracias a los artefactos y dispositivos de la cibercultura. En ese contexto, las nuevas generaciones viven y buscan relaciones sociales informales, horizontales y más directas, lejos de las organizaciones autoritarias y cerradas; comparten intereses, ideas y proyectos colaborativos tanto en su realidad física como en las comunidades virtuales.

Asimismo, la deslocalización de la información que hoy se produce y se expande por el fenómeno planetario de la red Internet, desplaza al líder tradicional que ya no tiene el poder exclusivo de la posesión de la información. Así, los líderes, que pueden surgir tanto en los entornos inmediatos como en los entornos virtuales traspasando fronteras, hoy se destacan por el dominio del “poder blando” que se traduce en las llamadas “competencias blandas”: capacidades y habilidades sociales, de empatía, comunicación, colaboración, motivación, compromiso emocional, creatividad e imaginación.

Desde esa visión, la sociedad actual nos plantea el desafío de construir un nuevo liderazgo de base horizontal y democrática que motive y aliente el crecimiento de los miembros de un grupo, que propicie la creación de comunidades colaborativas en torno a proyectos e intereses compartidos, y que facilite oportunidades, recursos y herramientas, que es justamente lo que el naciente liderazgo de Emmanuel Macron (inspirado un poco, si se quiere, por el del Primer Ministro de Canadá, Justin Trudeau) promete.

 

Referencias bibliográficas

  • Ancona, D., Malone, T., Orlikowski, W. y Senge, P. (2007). Elogio del líder incompleto. Harvard Business Review, Vol. 85, Nº. 2
  • Arendt, H. La condición humana. (2009) Buenos Aires: Editorial Paidós.
  • Bauman, Z. (2006). Vida líquida. Buenos Aires: Paidós.
  • Castells, M. (ed.) (2006). La sociedad red: una visión global. Madrid: Alianza Editorial.
  • Castro, E. (2015). Introducción a Foucault. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.
  • Conway, M. (1915). En Bobbio, N. y Matteucci, N. (1987). Diccionario de política. Buenos Aires: Siglo Veintiuno Editores.
  • “Elections présidentielles” http://www.elections-presidentielles.com/ . Consultado por última vez: 06/06/2017
  • Foucault, M. (2003). Defender la sociedad. Madrid: Ediciones Akal.
  • Foucault, M. (2006). Seguridad, territorio y población. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
  • Foucault, M. (2007). Nacimiento de la biopolítica. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.
  • Gibson, I. y Donelly (2001). Las organizaciones. México: Mc. Graw Hill Interamericana, décima edición.
  • Labourdette, S. y Scaricabarozzi, R. (2010). Hacia un nuevo concepto de liderazgo. Orientación social, vol.10.
  • Michels, R. (1972). Los partidos políticos. Buenos Aires: Amorrortu.
  • Nye, J. (2011). Las cualidades del líder. Barcelona: Paidós.

 

 

 

Can we be more than the sum of our parts?

By Micaela Delfino

John Locke, English philosopher and physician, had the theory that the individuals in a society truly want to live together, in harmony, without any type of aggression. Moreover, he said that “every man has a property in his own person” and that the individual “has a right to decide what would become of himself and what he would do, and as having a right to reap the benefits of what he did”.[1][2]

Charles Horton Cooley, an American sociologist, believed that identities are formed from interactions, so that the more interactions one has, the more choices they have to form their own identity[3]. More often than not, our parents shelter us from some parts of society that they are unfamiliar with, thinking they are protecting us.

We are not born limitless. We are born in one country to a family of certain characteristics, speak a certain language, and are probably introduced to a certain religion. Until we grow up and meet new people, that is our comfort zone, where we can develop our interests, our talents and share our beliefs in a safe place, with a known manner, conduct, and maybe, also a known response. Our self-image, now more than ever, is shaped by society. We behave like what we believe the others think we are. Rather than just being, we spend some time figuring out how the other perceives us and, with that in mind, we choose what to show about ourselves.

In college, some of us have the chance to be exposed to different groups of people and their ideas, which may differ from our own, and that is truly great. Otherwise, we would risk creating one-sided identities and opinions of ourselves and others.

Social interactions are, in a way, a learning process. We learn from others while they learn from us, we take in what we like from them and they sometimes challenge our opinions, so as to help us forming our ideas and finding true meaning.

Our identity is ever flowing; we are not permanent beings. Heraclitus of Ephesus is known to have said that “ever-newer waters flow on those who step into the same rivers”, because “all entities move and nothing remains the same”. However, unlike water, we have the capacity to channel the direction of our development. We have the capacity to shape ourselves. The so-called “true self” is not there for us to, one day, magically find but rather to create it. You both discover what you like and you create it because we have the power to shape our identity, who we are.

One can learn about so many things and sometimes we try to surround ourselves with what we already know we like, so as to be at ease and comfortable but I don’t think we should. We should try and experience as much as possible, reach to other sources of knowledge, even though we might be unfamiliar with them, and grasp whatever works for us and our field of study to enrich our perception. It is not enough to know about one thing. We have to learn from different sources and take on a much broader approach to everything, to truly try to understand the reality we live in and make the most of our future.

Nowadays, we get caught up in labeling every single thing we do, from the colors we like to the food we prefer eating, to the relationship we are in. Gradually, with globalization, this has been changing. Globalization according to Martin Albrow and Elizabeth King is the “process of international integration arising from the interchange of world views, products, ideas and other aspects of culture”[4]. Personally, I consider it made us change the way we think about personal relationships, international relations, commercial exchanges and also political ideology and geography.

The international or globalized culture is homogeneous. At the same time, it brings us together and creates a sort of belonging while, in some cases, it broadens our sense of nationalism because it disorientates us, drawing us away from the culture we were born into, increasing fear.

Our identity can be challenged by some factors, for example: discrimination. I consider that it should not be accepted in any form in any country. There are some groups that face compounded forms of discrimination due to factors such as their race or ethnicity, religion, disability or socio-economic status, and this should not be tolerated and is in fact one of the most common topics inside the human rights discussion.

Another important factor that also shapes our identity, is gender. I believe there should not be a difference between salaries for the same work, economic and social discrimination, gender-based violence or laws and policies prohibiting women from equal access to land, property, and housing. Moreover, women should not be afraid to develop in society, to have the career they wish to have, to go out at night alone: they should not be afraid to just be women. This is something we have to accomplish together –all of the states– to ensure a better life both for women and men. To effectively ensure women’s rights we have to understand the social structures and power relations that frame not only laws and politics but also the economy, social dynamics and family and community life.[5]

We should not look at ourselves as defined beings in a society that is constantly changing and rediscovering itself while we, as citizens of our country and the world, experience the same thing. We are not simple, we are complex. We are formed by everything that happened to us, every experience we had, our mother tongue and the other languages we speak, our nationalities, our gender, race and ethnicity, our education, religion or lack thereof and everything that surrounds us: our socio-economic, legal and political, territorial reality as we know it, our relationship with our friends, family and the people we meet along the way and their experiences, opinions and beliefs, and we might not get to know every other thing that shapes us and ultimately makes us who we are, and that is okay.

It is said that we are the sum of our parts, and while that in a way may be true, we have an essence that is separated from the parts and its sum, which is not ever-changing but rather constant, it is a permanent entity that does not flaunt.

I believe that we can work together well for social purposes. Synergy is the creation of a whole that is greater than the simple sum of its parts. The term comes from the Attic Greek word συνεργία, meaning “working together”. Our action, our result, and our impact can be much greater if we work together, coming from different backgrounds, diverse cultures, and fields of study: We can achieve a lot more when we decide to cooperate and enrich one another and our objectives rather than acting on our own, isolated.

We have a shared purpose: making this world a little better, every day, with every action and decision we make, and despite our differences, we have to work together to ensure that that goal is achieved, for it is the only way we can make it happen.

[1] Olsaretti, Serena. 2004. Liberty, Desert and the Market. Cambridge University Press. p. 91

[2] Dan-Cohen, Meir. 2002. Harmful Thoughts: Essays on Law, Self, and Morality. Princeton University Press. p. 296

[3] Cooley, Charles Horton. (1902) Human Nature and the Social Order, New York: Scribner’s, pp. 152

[4] Albrow, Martin and Elizabeth King (eds.) (1990). Globalization, Knowledge and Society London

[5] http://www.ohchr.org/EN/Issues/Women/WRGS/Pages/WRGSIndex.aspx

Los Contratos y la Constitución

Por Micaela Delfino

El derecho constitucional es una rama del derecho público que se ocupa de la estructura jurídica que tienen los Estados dentro del derecho positivo, y de la regulación de las relaciones que se producen entre él y los ciudadanos de su territorio.

Del mismo modo, el derecho civil, rama del derecho privado, es el conjunto de normas jurídicas y principios generales del derecho que regulan las relaciones personales o patrimoniales de los sujetos de derecho, sean de existencia ideal o visible.

Por lo tanto, el derecho civil se verá limitado en su autonomía y estará supeditado a lo que la Carta Magna y el derecho constitucional establezcan.

En primer lugar, la parte dogmática de la Ley Suprema –integrada por los primeros 43 artículos de la Constitución y el inciso 22 del artículo 75, incorporado luego de la reforma de 1994- regula los derechos y garantías de las personas tanto en sus relaciones con el Estado, como entre sí. Dicha parte constituye un catálogo de derechos subjetivos individuales, es decir, aquellas prerrogativas o facultades inherentes al hombre por su calidad de persona.

De esta manera, se consagran los llamados derechos de “primera generación”, que son atributos esenciales de la persona humana y base para el disfruto de los restantes derechos.

Dentro de los mencionados artículos podemos encontrar la libertad de circulación de mercaderías (artículos 9 a 11); los derechos de ejercer industria lícita, de comerciar, de disponer de y usar la propiedad y de asociarse con fines útiles dentro del artículo 14; el principio fundamental de igualdad ante la ley consagrado en el artículo 16, y la inviolabilidad de la propiedad, garantía ubicada en el artículo 17 de la Constitución Nacional.

Sin embargo, cabe mencionar, que todos los derechos consagrados en la Carta Magna no son absolutos sino relativos, conforme lo establecido por el principio de legalidad, en cuya virtud los derechos están pensados para ser gozados de conformidad con las leyes que oportunamente reglamenten su ejercicio, permitiendo así la armonización del funcionamiento de los derechos de todos los integrantes de la comunidad. A su vez, el carácter relativo de los derechos surge de las declaraciones internacionales de derechos humanos, ya que no sólo no puede hacerse una separación tajante entre los diversos derechos teniendo en cuenta que todos constituyen un sistema, sino que, además, por su carácter histórico, responden a las necesidades, al grado de evolución y a los criterios de interpretación de una determinada época característica, por lo que se debe siempre estar abierto al reconocimiento y a la clasificación de nuevos derechos.

Dalmacio Vélez Sarsfield, autor del Código Civil argentino vigente hasta el 2015, se basó en la Constitución Nacional para erigir los principios cardinales del Derecho Privado patrimonial y podría decirse, en particular, de los ejes filosóficos que el renombrado jurista concibió para la regulación de los contratos en el código sancionado en 1869, que entró en vigencia en el año 1871.

El marco económico contractual para nuestro Código Civil era y continúa siendo el sistema capitalista, donde la primera premisa es la propiedad privada individual. A partir de la misma, los individuos tienen la libertad de disponer de sus bienes a través de las formas jurídicas que el ordenamiento legal provea y en las condiciones pactadas de común acuerdo. Especialmente, el contrato importa una alineación o coordinación de intereses entre dos o más particulares, a la que se logra llegar como resultado de un proceso de negociación de los contratantes en pie de igualdad.

El principio de igualdad ante la ley es, remontándonos a la historia mundial, el sustento proclamado por la Revolución Francesa, que determina entonces la autorregulación privada que, dentro de un determinado marco, postula el valor de la voluntad como fundamental e indispensable al pregonar que lo “libremente querido es lo justo”, y la principal fuente de inspiración de Vélez Sarsfield al redactar el Código Civil argentino fue justamente, al menos en materia de obligaciones, el Code Civil napoleónico de 1804.

Por lo tanto, el Derecho Contractual argentino y, más precisamente, su método de interpretación, se caracterizó con el modelo “liberal individualista”, es decir, con un gran enfoque en la autonomía de la voluntad y sin más restricciones que el orden público, la moral y las buenas costumbres.

No obstante, si bien la libertad de contratación no se encuentra en el enunciado expreso del texto constitucional, debe reputarse como implícita dentro del marco de una pluralidad de normas que reconocen las libertades individuales y sociales. Sí podremos encontrarla en el Código Civil y Comercial que entró en vigencia en agosto de 2015, en el Título II que trata los contratos en general, en su artículo 958, que enuncia lo siguiente: “Las partes son libres para celebrar un contrato y determinar su contenido, dentro de los límites impuestos por la ley, el orden público, la moral y las buenas costumbres”.

De esta forma, la libertad de contratación abarca tanto la libertad de contratar o no contratar, como también la de elegir a la persona con la cual deseo efectivamente llegar a un acuerdo, y a su vez, la libertad de autorregular el contenido de dicho contrato de la forma más conveniente a los intereses de cada parte.

Dentro de la segunda etapa de constitucionalismo, la llamada “social”, que surge luego de la Primera Guerra Mundial, se incorporan derechos sociales y económicos, ya que resulta insuficiente la mera declaración de los derechos para garantizar su efectivo goce y el pleno desarrollo de la persona humana si el Estado no adquiere un rol activo en la promoción global de los derechos del hombre, proporcionando las condiciones necesarias capaces de cubrir los condicionamientos económicos y sociales, y las nuevas necesidades insurgentes. Bien conocemos esto como “Estado de Bienestar”, en el cual, el Estado, dotado de poder soberano e independiente, comienza a estar mucho más presente en todos los sectores en los cuales se desarrolla la vida en sociedad.

La igualdad, reputada anteriormente como universal, pasa a tener un carácter de calificada, convirtiéndose en “igualdad de acuerdo a las mismas oportunidades”.

A su vez, por esta intervención estatal, empieza a atenuarse la fuerza obligatoria de los contratos como consecuencia necesaria de una revisión judicial, atenta a posibles términos abusivos.

La reforma de 1968, introducida por la ley 17.711, incorpora principios en materia de derecho privado destinada a encontrar respuestas más justas a los conflictos negociales frente a la tensión entre la realidad socioeconómica y las instituciones jurídicas, más aún bajo gobierno de facto.

Asimismo, la modificación del artículo 2513 del Código Civil de Vélez Sarsfield que regulaba el ejercicio del derecho real de dominio, con todas las facultades que le son inherentes, pero siempre partiendo de la regla que ordena su ejercicio funcional o regular, lo que descarta cualquier pretensión de que fuese un derecho absoluto, fue de gran importancia simbólica: el modelo de interpretación del contrato pasa a ser el “intervencionista-solidarista”, el cual se caracteriza por limitar a la autonomía privada en función de las reglas y valores sociales.

El legislador de 1968, Guillermo A. Borda, centró su modificación apoyado en parte por la doctrina jurídica y la jurisprudencia, en una revisión de los contratos teniendo en cuenta abusos del derecho, lesiones, la teoría de la imprevisión, la preservación del equilibrio sinalagmático y la equidad y el principio de buena fe, reconociendo la brecha social, económica y hasta cultural que puede existir entre los sujetos.

Finalmente, luego de la reforma de 1994, surge la tercera etapa denominada “nuevo constitucionalismo”, producto de la fuerte aceleración de los tiempos, con grandes transformaciones en lo social y económico, en el cual aparece la amenaza colectiva de los derechos que, a su vez, incorporaría dentro de un contexto de “universalización” o “supranacionalización”, derechos humanos, derechos para el desarrollo sustentable de las personas y del medioambiente, y una respuesta ante la debilidad estructural del consumidor, entre otros.

Se destacan como derechos de “tercera generación” los políticos (arts. 36 a 40), aquellos de los consumidores y usuarios de salud, seguridad (art. 42) y las garantías del amparo contra actos de autoridad pública o de particulares (art. 43).

El artículo 42 garantiza el derecho a:

  • la protección de su salud, seguridad e intereses económicos
  • una información adecuada y veraz
  • la libertad de elección; y,
  • condiciones de trato equitativo y digno.

 En esta sintonía, el contrato deja de ser un asunto entre particulares, sino que se transforma en una institución social, trascendente de los intereses de los intervinientes, y donde el Estado mismo se atribuye el control de los contratos conforme su importancia social.

De esta manera, el contrato de consumo importa, ciertamente, una restricción a la libertad de autorregulación en determinados aspectos como, a modo de ejemplo, la imposición del contenido mínimo al contrato y el establecimiento de deberes de comportamiento, entre otros.

Asimismo, se produce una ruptura con el carácter absoluto del “efecto relativo” ya que se imponen responsabilidades y obligaciones a integrantes de la cadena de comercialización, sin ser éstos partes intervinientes del contrato pero que se encuentren lo mismo expuestos a la relación de consumo.

Rusia bloqueó a LinkedIn, ¿por qué?

Por Micaela Delfino

Gracias a las enmiendas a la ley 152-FZ incorporadas por la Duma desde el 2015, a la hora de recolectar datos personales de ciudadanos rusos, las compañías que deseen operar en Rusia deben asegurar que la información sea grabada, guardada, sistematizada, acumulada y corregida (actualizada, cambiada), utilizando bases de datos localizadas en el territorio de la Federación Rusa. No se podrán guardar datos personales fuera del territorio ruso si fuesen estos la única copia existente, pero la ley no hace mención a la prohibición de una copia de seguridad como back-up en el exterior, aunque esto podría cambiar en el futuro.

Para limitar el acceso a los sitios web que infrinjan la ley, se preparó un registro que será mantenido por el regulador ruso Roskomnadzor y contendrá nombres de todos los dominios que incumplan con las nuevas regulaciones. Las denuncias podrán llegar de parte de los usuarios o mismo el Roskomnadzor podrá iniciarlas de oficio, y si, luego de tres días de la notificación al sitio web, el incumplimiento persistiese, el acceso a la página será bloqueado.

Google, que contaba con una oficina representativa en el país, completó satisfactoriamente la transferencia de datos antes de que fuesen introducidas las nuevas regulaciones.

Sin embargo, LinkedIn no tenía representación en Rusia y decidió no transferir los datos personales recolectados que les eran requeridos a servidores rusos y siguió funcionando con sus centrales de información en los Estados Unidos hasta que recientemente su sitio web fue bloqueado por incumplimiento de la ley.

En su defensa, representantes de LinkedIn argumentaron que la ley vulnera los principios de extraterritorialidad ya que la compañía estadounidense no posee un representante en el país y, a su vez, los ciudadanos rusos proveen sus datos personales de manera voluntaria.

Vadim Ampelonsky, vocero del Roskomnadzor, declaró que el regulador está arreglando las logísticas de la reunión que el portavoz de LinkedIn pidió tener para debatir sobre la solicitud acerca de la localización de datos.

 

La circulación de los trabajadores desde la perspectiva de los Derechos Humanos en la Unión Europea

Por Micaela Delfino

Introducción

En este ensayo analizaré la relación entre la libre circulación de los trabajadores ciudadanos de Estados miembros de la Unión Europea y los diferentes derechos humanos reconocidos por la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, y la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea que trata este tema, y cómo inciden estos tópicos con la salida del Reino Unido de la Unión.

Desarrollo

Los ciudadanos de la Unión Europea disfrutan de cuatro libertades fundamentales: la libre circulación de mercancías, libre circulación de trabajadores, libre circulación de servicios y, por último, la libre circulación de capitales.

Aunque no hay una definición fija establecida como criterio uniforme para distinguir a los trabajadores en la Unión Europea, se podría decir que trabajador es toda persona real y efectiva que ejerce una actividad económica por un cierto tiempo y percibe una remuneración o contraprestación.

El caso “Levin” de 1982 es uno de los primeros que trató de manera específica la noción de trabajador. En él, el Tribunal explica los conceptos de “trabajador” y de “actividad remunerada”, definiéndolos como libertades fundamentales que no deben ser interpretadas de manera restrictiva. La reglamentación sobre la libre circulación de los trabajadores concierne también a las personas que ejercen o quisieran ejercer una actividad remunerada a medio tiempo. Las reglas relativas a la libre circulación de los trabajadores no cubren más que el ejercicio de las actividades reales y efectivas.

Sin embargo, hubo que esperar hasta 1986, en el cual se decidió el caso “Lawrie Blum” que va a determinar precisamente la noción de trabajador reuniendo tres criterios. La característica esencial del concepto de relación de trabajo es la circunstancia en la cual una persona cumple, durante un cierto período de tiempo, a favor de otra y sobre su dirección, prestaciones a cambio de una remuneración. En conclusión, para adquirir el status de “trabajador”, serán necesarios los siguientes elementos: una prestación de trabajo, una remuneración y un vínculo de subordinación.

Dentro de la libre circulación de los trabajadores incluimos:

  • el derecho de desplazamiento y residencia del trabajador;
  • el derecho de entrada y residencia de los miembros de la familia;
  • el derecho a trabajar en otro Estado miembro y recibir el mismo trato que los nacionales de dicho país.

La libre circulación de los trabajadores, principio fundador y pilar de la UE actual, se encuentra plasmada en el artículo 45 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFEU) y está, a su vez, desarrollada en el Derecho Institucional Comunitario y en la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión.

En cuanto a esto refiere, los ciudadanos de la UE tienen derecho a:

  • buscar empleo en otro país de la UE
  • trabajar en otro país sin necesidad de permiso de trabajo
  • residir en otro país por motivos de trabajo
  • permanecer en el mismo cuando hayan dejado de trabajar
  • recibir el mismo trato que los ciudadanos de ese país en lo que respecta al acceso al empleo, las condiciones de trabajo y las ventajas sociales y fiscales.

Los ciudadanos de la UE también pueden transferir al país al que han ido a buscar empleo algunos elementos de su cobertura sanitaria y de seguridad social.

¿Quiénes pueden ejercer esta libertad?

  • los ciudadanos de la UE que trabajan en otro país de la UE
  • los ciudadanos de la UE que vuelven a su país de origen después de haber trabajado en el extranjero, y los familiares de todos estos ciudadanos.
  • los demandantes de empleo (es decir, los ciudadanos de la UE que se trasladan a otro país de la UE en busca de trabajo, bajo determinadas condiciones)

Asimismo, la libre circulación de trabajadores se aplica, de manera general, a Islandia, Liechtenstein y Noruega, países del Espacio Económico Europeo.

El Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea es uno de los cuatro instrumentos que configuran la constitución material de la UE. En su Título IV trata la “Libre circulación de personas, servicios y capitales”, dedicando su capítulo I a los “Trabajadores”, en el cual hallamos el artículo 45, artículo clave en la materia, que dicta lo siguiente:

  • Quedará asegurada la libre circulación de los trabajadores dentro de la Unión.
  • La libre circulación supondrá la abolición de toda discriminación por razón de la nacionalidad entre los trabajadores de los Estados miembros, con respecto al empleo, la retribución y las demás condiciones de trabajo.
  • Sin perjuicio de las limitaciones justificadas por razones de orden público, seguridad y salud públicas, la libre circulación de los trabajadores implicará el derecho:
  • de responder a ofertas efectivas de trabajo;
  • de desplazarse libremente para este fin en el territorio de los Estados miembros;
  • de residir en uno de los Estados miembros con objeto de ejercer en él un empleo, de conformidad con las disposiciones legales, reglamentarias y administrativas aplicables al empleo de los trabajadores nacionales;
  • de permanecer en el territorio de un Estado miembro después de haber ejercido en él un empleo, en las condiciones previstas en los reglamentos establecidos por la Comisión.
  • Las disposiciones del presente artículo no serán aplicables a los empleos en la administración pública.

Es importante remarcar que no solamente los que ya han conseguido trabajo pueden ejercer esta libertad, sino también quien desea encontrar trabajo en un Estado miembro distinto al de su origen.

Particularmente, un leading case en este aspecto fue la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) del 26 de febrero de 1991 en la causa “Antonissen”, que destaca que la libre circulación de los trabajadores está ligada también a la búsqueda de empleo. Sin embargo, este caso remarca que, si bien los ciudadanos de otros Estados miembros de la UE pueden buscar trabajo en cualquier otro Estado miembro, que se establezca un período o un permiso de residencia que se limite a seis meses, no será este plazo considerado como contrario al Derecho Comunitario.

La Directiva 2004/38/CE introduce a la ciudadanía de la Unión como condición fundamental de los ciudadanos de los Estados miembro a la hora de ejercer sus derechos de libre circulación y residencia en el territorio de la UE. A su vez, esta directiva modifica el Reglamento (CEE) no 1612/68 en lo que se refiere a la reagrupación familiar y amplía la definición de “miembro de la familia”, que estaba anteriormente limitada al cónyuge, los descendientes menores de veintiún años, los hijos dependientes y a los ascendientes a su cargo, para también incluir a la pareja registrada, si la legislación del Estado miembro de recepción equiparase la unión registrada al matrimonio. Con lo cual, queda establecido que independientemente de su nacionalidad, estos miembros de la familia tienen derecho a residir en el mismo país que su familiar trabajador.

En el caso “State of the Netherlands v. Ann Florence Reed, C-59/85”, se discuten los derechos de residencia de la pareja de hecho. El concepto de “cónyuge” en el artículo 10 del Reglamento nº 1612/68 se refiere exclusivamente a una relación matrimonial, y como consecuencia, una pareja de hecho no tendría derecho de residencia basado en dicho Reglamento.

El Tribunal de Justicia declaró que el derecho a ser acompañado por una pareja no marital es una ventaja social y se rige por el principio de la no-discriminación. De ello se desprende que un Estado miembro no puede conceder una ventaja a sus propios nacionales y negar a su vez a otros trabajadores de la UE en función de su nacionalidad.

En un reciente caso del mes pasado, “María Elena Pérez López c/Servicio Madrileño de Salud”, el TJUE sancionó a España por infringir la normativa comunitaria sobre contratación temporal, dado a que el Reino poseía una norma que permitía la utilización de nombramientos de duración determinada para cubrir necesidades permanentes y estables en el sector de los servicios de salud, lo cual es contrario al Derecho Institucional Comunitario de la Unión Europea, y a los espíritus de la Unión de prevenir los abusos como consecuencia de la utilización sucesiva de contratos de duración determinada.

El Tribunal, con sede en Luxemburgo, dictaminó que el uso de tales nombramientos sólo podría justificarse para atender a necesidades temporales y declaró que la norma española, al admitir esta posibilidad de contratación —a pesar del déficit estructural de puestos de personal fijo— viola el acuerdo marco.

El caso en cuestión trataba sobre la enfermera Pérez López, quien trabajó en el Hospital Universitario de Madrid entre febrero de 2009 y junio de 2013 con un nombramiento temporal renovado en siete ocasiones. La enfermera, entiende la Corte, trabajó ininterrumpidamente durante todo ese período y los sucesivos nombramientos de la afectada no parecen responder a “meras necesidades temporales del empleador”.

Dentro del Acuerdo marco que debió haberse incorporado al sistema legal español, encontramos que en sus consideraciones generales, se establece que:

  • los contratos de trabajo de duración indefinida son la forma más común de relación laboral, y que, además, contribuyen a la calidad de vida de los trabajadores afectados y a mejorar su rendimiento;
  • la utilización de contratos de trabajo de duración determinada basados en razones objetivas es una forma de evitar abusos; y
  • los contratos de duración determinada son característicos del empleo en algunos sectores, ocupaciones y actividades y que pueden convenir tanto a los empresarios como a los trabajadores.

A su vez, el apartado “Medidas destinadas a evitar la utilización abusiva” del Acuerdo marco dispone que “a efectos de prevenir los abusos como consecuencia de la utilización sucesiva de contratos o relaciones laborales de duración determinada, los Estados miembros, previa consulta con los interlocutores sociales y conforme a la legislación, los acuerdos colectivos y las prácticas nacionales, y/o los interlocutores sociales, cuando no existan medidas legales equivalentes para prevenir los abusos, introducirán de forma que se tengan en cuenta las necesidades de los distintos sectores y/o categorías de trabajadores, una o varias de las siguientes medidas:

  1. a)      razones objetivas que justifiquen la renovación de tales contratos o relaciones laborales;
  2. b)     la duración máxima total de los sucesivos contratos de trabajo o relaciones laborales de duración determinada;
  3. c)      el número de renovaciones de tales contratos o relaciones laborales.”

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, es un documento en el cual se agrupan en treinta artículos los derechos humanos considerados básicos para la totalidad de la población mundial.

En su artículo 22, señala que “toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad”

Sin embargo, alentando a la contratación temporaria, se estaría atacando a la seguridad social de la actora, su estabilidad laboral, y se vería injustamente beneficiado el empleador a costa de ella.

La DUDH en su artículo 1, establece que “todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros” y, en su artículo 7, que “todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.”

Un artículo clave con respecto a la discriminación es el artículo 2, el cual declara lo siguiente:

“Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía”

El Convenio 111 sobre la Discriminación (1958) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) define a la discriminación laboral como: “Cualquier distinción, exclusión o preferencia basada en motivos de raza, color, sexo, religión, opinión política, ascendencia nacional u origen social que tenga por efecto anular o alterar la igualdad de oportunidades o de trato en el empleo y la ocupación”.

Relacionando estos principios fundamentales con la libertad de circulación de los trabajadores, en el caso “Württembergische Milchverwertung-Südmilch AG v. Salvatore Ugliola”, la Corte confirmó que la libre circulación de los trabajadores requiere la abolición de cualquier discriminación basada en la nacionalidad de los trabajadores de los Estados miembro, lo cual ataña al empleo, la remuneración y demás condiciones de trabajo. Por lo tanto, una ley nacional que protege a los trabajadores de consecuencias desfavorables derivadas de la ausencia de obligaciones para el servicio militar se deberá aplicar también a los nacionales de los demás Estados miembros, empleados en el territorio del Estado de recibimiento, que estén sujetos al servicio militar en su país de origen.

En el caso “Commission v. The Netherlands”, la Corte confirmó que los nacionales de los Estados miembros tienen derecho a entrar en el territorio de otros Estados miembros en el ejercicio de las diversas libertades reconocidas por el Tratado y, en particular, la libre prestación de servicios, que es disfrutado por tanto a los proveedores y los receptores de servicios.

El Tribunal sostuvo que el establecimiento de condiciones de entrada diferentes de la producción de un pasaporte o documento de identidad era incompatibles con el Derecho Institucional de la Unión.

El artículo 23 de la DUDH establece específicamente con respecto al trabajo los siguientes principios:

  • Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.
  • Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.
  • Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera otros medios de protección social.
  • Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Actualmente, con la futura salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, la libre circulación de las personas podría estar en peligro. Tanto los ciudadanos de Estados miembros de la Unión viviendo y trabajando en Gran Bretaña y viceversa, se están viendo amenazados en sus derechos laborales y de libre circulación, e incluso de discriminación en las leyes británicas, que si bien cumplen hoy en día con las normas de las UE, éstas podrían ser modificadas por el Parlamento en el futuro.

Después del referéndum realizado en el Reino Unido en junio de este año, muchos ciudadanos de otros Estados miembros de la Unión sufrieron discriminaciones. Notoriamente, muchos polacos ya antes del referéndum tenían miedo que su resultado desencadenara un aumento en la intolerancia, discriminación y racismo, pero no esperaban que se manifestara tan agresivamente tan rápido.

Conclusión

Los trabajadores y sus derechos se encuentran plasmados en varios documentos internacionales y documentos del Derecho Institucional Comunitario de la UE como también en varios casos del Tribunal de Justicia de la UE.

La libre circulación debe ser reconocida indiferentemente a los trabajadores permanentes, de temporada, fronterizos o aquellos que ejercen su actividad cuando surge una prestación de servicios[1], pero sin embargo, es necesario que sigamos teniendo presentes los derechos humanos de los trabajadores y de sus familiares, dado que todavía, después de muchos años de la vigencia de la DUDH y del TFUE, se siguen encontrando casos en los cuales vemos derechos vulnerados, pero “contra la corriente avasalladora de los trabajadores de todo el mundo, nada podrán los gobernantes.” Andreu Nin

[1] SENTENCIA DEL TRIBUNAL DE JUSTICIA (Gran Sala) de 18 de julio de 2007.

Bibliografía

La guerra étnica de Bosnia

Por Micaela Delfino

Introducción

La política de purificación étnica no fue la consecuencia sino el objetivo de la guerra en Bosnia, que se desarrolló de 1992 a 1995. La depuración étnica durante el período bélico provocó no solamente desplazamientos de poblaciones –más de la mitad de la población bosnia– al interior del país sino también el surgimiento de olas de refugiados. Asimismo, uno de los principales propósitos de los Acuerdos de Paz de Dayton fue el regreso de los refugiados y personas que se habían desplazado de su hogar de origen. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos de la comunidad internacional para revertir los efectos de la limpieza étnica, los extremistas nacionalistas al poder no cesaron. De esta manera, comparándolo al día de hoy, no obstante la presencia de diferentes grupos étnicos en la Bosnia actual, ésta apenas se parece a la multietnicidad que poseía antes de la guerra.

Desarrollo

Primeros enfoques

La federación, que se denomina desde ese entonces la República Federativa Yugoslava (RFY) no reúne más de tres repúblicas: Serbia, Bosnia-Herzegovina y Montenegro.  Los diputados croatas y musulmanes de Bosnia-Herzegovina, con miedo de encontrarse solos frente a Serbia dentro de una federación que en mayor medida estaba dominada por Belgrado, votan la independencia de la república el 15 de octubre de 1991. Los serbios de Bosnia rechazan esta división y reclaman el derecho de formar parte de la RFY, presidida por el serbio Slobodan Milošević.

La guerra estalla en Sarajevo, capital de Bosnia, en abril de 1992, luego del referéndum positivo a la independencia y el reconocimiento de la comunidad internacional del nuevo Estado, presidido por el musulmán Alija Izetbegovic. Los enfrentamientos entre serbios, croatas y musulmanes se extienden rápidamente en todo el país. Las milicias serbias, sostenidas por la armada federal, emprendiendo la conquista de territorios mayormente serbios. Con el objetivo de la “purificación étnica”, intentaron de expulsar a los croatas y a los musulmanes.

No obstante, los problemas en Bosnia comenzaron antes de 1992. Después de la muerte de Josip Broz Tito en 1980 y la caída del campo socialista, Yugoslavia no tenía ninguna chance de sobrevivir: era claro que iba a dividirse. Podríamos suponer que la sangre correría, ya que siempre hay caídos cuando los imperios se desmoronan. Pero nadie podría haber imaginado que a fin del siglo XX, en el corazón de Europa, podríamos presenciar una masacre tan monstruosa durante varios años.

El desfile de soberanías –típico para el período de semi-desintegración de un país– provocó un serio conflicto entre las repúblicas y el centro de Serbia. Eslovenia, Croacia, Bosnia y Herzegovina y Macedonia intentaron una secesión, a lo cual Serbia se opuso y utilizó su principal activo: un número significativo de serbios que vivían en las repúblicas nacionales. Ellos eran los menos numerosos en Macedonia, lo que permitió que el país lograra su independencia con relativa rapidez y facilidad. Pero, sin embargo, eran más numerosos en Bosnia y Herzegovina, que fue menos afortunado que los demás. La situación en Bosnia era, además, de las más difíciles dadas sus particularidades geográficas: sobre el territorio de Bosnia y Herzegovina, las comunidades serbias y bosnias se mezclaron, e incluso con la mejor voluntad del mundo, hubiese sido imposible dividir este país en dos partes.

La distribución étnica de Bosnia y Herzegovina era sumamente peculiar: encontramos un territorio dividido entre sectores con una mayoría de serbios, otros con mayoría de croatas, otros bosnios, yugoslavos, y luego las diferentes fusiones: serbios croatas, serbios bosnios y bosnios croatas, además de diversos grupos como albanos y judíos.

Repartición étnica de la población de Bosnia y Herzegovina antes de 1991

 bosnia1[1]

Luego de la declaración de la independencia de Bosnia-Herzegovina, el 3 de marzo de 1992, una gran cantidad de serbios bosnios rechazaron su nuevo status de “grupo minoritario”, aunque estaban reconocidos como uno de los tres pueblos constitutivos del nuevo Estado. Muchos serbios de Yugoslavia preferían una unión con Serbia y Montenegro para poder formar un nuevo Estado en el cual ellos serían mayoría. Es así que, desde la declaración de la independencia bosnia, atacaron ciertas aldeas y ciudades del norte y del este del país con el objetivo de “limpiar” étnicamente los territorios de las poblaciones no-serbias y de unir estos territorios purificados en Serbia. El proceso de purificación étnica fue entonces una estrategia militar y uno de los objetivos principales de la guerra de 1992-1995.

Aunque los croatas y bosnios se hayan opuesto militarmente antes de formar la “Federación croato-musulmana” en marzo de 1994, y que los campos de prisioneros bosnios bajo el control croata hayan existido, fue esencialmente la política llevada a cabo por los serbios la que la Organización de las Naciones Unidas ha calificado de purificación étnica, que provocó desplazamientos de la población dentro de todo el territorio bosnio y modifica profundamente la repartición de las etnias.

¿Qué es una limpieza étnica?

Una “limpieza étnica es una política deliberada diseñada por un grupo étnico o religiosa para remover de manera violenta y por medidas inspiradoras de terror la población civil de otros grupos étnicos o religiosos de ciertas áreas geográficas”.[2]

En agosto de 1993 ya podemos observar cómo se llevó a cabo, sobre todo con gran claridad en la parte derecha cómo disminuye la población musulmana en ese sector del país.

bosnia2 [3]

 

Fin de la guerra: acuerdos de Dayton

El Acuerdo Marco General para la Paz en Bosnia y Herzegovina, también llamado Protocolo de Paris, pero más conocidos como Acuerdos de Dayton fueron firmados el 14 de diciembre de 1995 con el objetivo de finalizar los combates interétnicos que se llevaron a cabo en el territorio bosnio.

Del 1 al 21 de noviembre de ese año, sobre la base aérea de Wright-Patterson, cerca de Dayton, Ohio, Estados Unidos, se realizaron las negociaciones a fin de terminar con la guerra de Bosnia que hizo estragos durante tres años la república yugoslava. Los principales participantes de este acuerdo fueron los presidentes de Serbia (Slobodan Milošević), de Croacia (Franjo Tuđman) y el de Bosnia (Alija Izetbegović), como también el negociador estadounidense Richard Holbrooke, entre otros. Se resuelven los siguientes puntos:

  • Se establece la partición casi exacta de Bosnia-Herzegovina entre la Federación de Bosnia y Herzegovina (croato-bosnia) y la República serbia de Bosnia (Srpska), como también el despliegue de una fuerza de paz multinacional, el IFOR (compuesto por 63000 hombres y dirigida por la OTAN), dado que un sistema gubernamental tripartito complejo permite conservar la integridad territorial de Bosnia, dejando una amplia autonomía a las entidades croato-musulmanas de una parte y serbias de la otra.[4]
  • Los serbios deben restituir el último bastión secesionista de Croacia, la región de Eslavonia.

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Aunque hayan sido firmados en Paris, estos acuerdos han pasado a la historia bajo el nombre de Dayton. Según el historiador Tony Judt, la insistencia francesa para recibir la ceremonia de firmas “no hizo más que atraer la atención sobre la reticencia anterior de la Francia a reaccionar contra los serbios”[5]

Genocidio de Srebrenica

La masacre o el genocidio de Srebrenica designa el asesinato de más de 8000 hombres y adolescentes bosnios musulmanes, que formaban parte de un grupo nacional dentro de la Yugoslavia titista, en la región de Srebrenica en Bosnia-Herzegovina en el mes de julio de 1995 (del 13 al 22 de julio), durante la guerra. Es considerado la peor masacre cometida en Europa luego de la Segunda Guerra Mundial.

Este asesinato masivo fue llevado a cabo por unidades del Ejército de la República de Srpska y por un grupo paramilitar serbio denominado como “Los Escorpiones”. Se produjo, paradójicamente, en una zona previamente declarada como “segura” por las Naciones Unidas, ya que decía que se encontraba bajo la protección de 400 cascos azules neerlandeses.[6] La masacre, que primero se había realizado con el objetivo de la eliminación de los varones bosnios musulmanes, incluyó luego el asesinato de niños, adolescente, mujeres y ancianos para poder lograr la limpieza étnica de la ciudad.

Luego de los Acuerdos de Dayton, Srebrenica está ubicada en la subdivisión de la República Srpska dentro de Bosnia y Herzegovina y su mayor población es serbia.

Según el sociólogo e historiador estadounidense Michael Mann, el genocidio es el grado más extremo de violencia intergrupal y el más extremo de todos los actos de limpieza étnica.[7] Para el autor, el impacto de los genocidios durante el siglo XX es devastador no sólo por el número de víctimas, que cifra en más de 70 millones de personas, sino también por la extrema crueldad de las agresiones.

Según el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) y la Corte Internacional de Justicia (CIJ), para que las acciones sean juzgadas como genocidio, debe haberse dado la destrucción física o biológica de un grupo protegido y una intención específica de cometer tal destrucción, y es por dicha razón que hasta el momento sólo la masacre de Srebrenica ha sido declarada como un acto tal.[8]

Juicio ante la Corte Internacional de Justicia

El juicio ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) surgió a raíz de una demanda iniciada en 1993 por Bosnia y Herzegovina contra Serbia y Montenegro acusándole de genocidio. En su sentencia de 2007, la CIJ determinó que Serbia no tuvo responsabilidad por el genocidio cometido por las fuerzas serbias de Bosnia en la masacre de Srebrenica. No obstante, la Corte llegó a la conclusión de que Serbia no había actuado para impedir la masacre de Srebrenica y tampoco había castigado a los responsables, especialmente identificados el general Ratko Mladić y el Primer Ministro serbobosnio Radovan Karadžić, acusados ambos por el TPIY bajo los cargos de crímenes de guerra y genocidio, y capturados tras la presión de la comunidad internacional en 2011 y 2008 respectivamente.

 

Conclusiones finales

De esta tragedia, la humanidad debe imperativamente concluir una simple y desagradable verdad: todo podría volver a pasar. Tal como ocurrió con la Shoá o el Holocausto –cosa que creíamos no volvería a pasar–, el genocidio armenio previamente, y posteriormente los genocidios de Ruanda y de Camboya, entre tantos otros, éstos son sucesos que surgen no de este último siglo pasado sino desde hace varios, como, por ejemplo, con la colonización de territorios, y no estamos eximidos de que nuevamente se generen.

Decía Michael Mann como “la limpieza criminal es moderna porque es el lado oscuro de la democracia”, dadas las crecientes relevancias políticas de la gente corriente, que aumentan las tendencias a “limpiar” la población de las minorías étnicas indeseables pero con enorme poder en una democracia. Por ello, destaca el autor que la amenaza del genocidio y la limpieza étnica corre el riesgo de convertirse en endémica con la modernidad.[9]

Sin embargo, debemos tener confianza en que las reglas del derecho internacional y las cooperaciones entre Estados dificulten la posibilidad de que actos atroces como la matanza de personas y la limpieza étnica vuelvan a suceder. Como diría Ana Frank, de hacer la guerra “el hombre común y corriente también se alegra (…)” pero no por eso debemos abandonar nuestras esperanzas, aunque puedan parecernos absurdas e irrealizables, ya que tenemos que creer, a pesar de todo, en la bondad innata del hombre.[10]

Bibliografía

  • Judt, Tony,« Après-guerre : une histoire de l’Europe depuis 1945 », Ediciones Grand Pluriel, 2005
  • Report of the Commission of Experts Established Pursuant toUnited Nations Security Council Resolution 780(1992), 27 May 1994
  • Mayos Solsona, Gonç “La barbarie analizada (Michael Mann, “El lado oscuro de la democracia. Un estudio sobre la limpieza étnica”) en “Pasajes de pensamiento contemporáneo”, Universidad de Valencia, España, Otoño 2010
  • Los Acuerdos de Dayton: http://www.cvce.eu/obj/the_dayton_peace_agreement_paris_21_november_1995-en-b87f31f6-2c03-420c-8689-6cb134732335.html
  • Kinder, Hermann; Hilgemann, Werner; Hergt, Manfred. “Atlas Histórico Mundial. De los orígenes a nuestros días.” Editorial Akal, España, 2012
  • CEDH, sentencia del caso Jorgic v. Alemania, 12 de julio de 2007
  • Williams, Daniel. “Srebrenica Video Vindicates Long Pursuit by Serb Activist”, Washington Post Foreign Service, 2005
  • Frank, Ana, “El diario de Ana Frank” (“Het Achter-Huis”), Editorial Gradfico, Buenos Aires, 2007

[1] Kinder, Hermann; Hilgemann, Werner; Hergt, Manfred. “Atlas Histórico Mundial. De los orígenes a nuestros días.” Editorial Akal, España, 2012, p. 318

[2] Report of the Commission of Experts Established Pursuant to United Nations Security Council Resolution 780 (1992), 27 May 1994, p.33

[3] Kinder, Hermann; Hilgemann, Werner; Hergt, Manfred. “Atlas Histórico Mundial. De los orígenes a nuestros días.” Editorial Akal, España, 2012, p. 318

[4] http://www.cvce.eu/obj/the_dayton_peace_agreement_paris_21_november_1995-en-b87f31f6-2c03-420c-8689-6cb134732335.html

[5] Judt, Tony, « Après-guerre : une histoire de l’Europe depuis 1945 », Ediciones Grand Pluriel, 2005, p. 790. Traducción propia del francés al castellano.

[6] Williams, Daniel. “Srebrenica Video Vindicates Long Pursuit by Serb Activist”, Washington Post Foreign Service, 2005

[7]  Mayos Solsona, Gonçal. “La barbarie analizada (Michael Mann, “El lado oscuro de la democracia. Un estudio sobre la limpieza étnica”) en “Pasajes de pensamiento contemporáneo”, Universidad de Valencia, España, Otoño 2010, p.145 y ss.

[8] CEDH, sentencia del caso Jorgic v. Alemania, 12 de julio de 2007

[9] Mayos Solsona, Gonçal. “La barbarie analizada (Michael Mann, “El lado oscuro de la democracia. Un estudio sobre la limpieza étnica”) en “Pasajes de pensamiento contemporáneo”, Universidad de Valencia, España, Otoño 2010, p.149.

[10] Frank, Ana, “El diario de Ana Frank” (“Het Achter-Huis”), Editorial Gradfico, Buenos Aires, 2007

La política interna de Francia durante la Guerra Fría

Por Micaela Delfino

La Guerra Fría fue un período de tensiones y confrontaciones ideológicas y políticas entre los Estados Unidos de América y la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, que representaron el enfrentamiento entre el bloque capitalista y el bloque socialista/comunista, respectivamente.

Se sitúa su inicio en 1945, durante las tensiones postguerra, y vio su fin con la caída de la Unión Soviética (inicio de la Perestroika en 1985, caída del muro de Berlín en 1989 y el coup d’État de la URSS en 1991).

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, los aliados firman los acuerdos de Yalta y se reparten Alemania, lo cual se traduce en una transformación del mapa europeo, ahora –desde un análisis simplista– con tres diferentes espacios políticos: la Europa occidental (capitalista), la Europa oriental (socialista) y algunos países neutrales.

A razón de este conflicto de ideologías, surgen luchas económicas y diplomáticas, algunos conflictos bélicos como la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam e incluso llega a convertirse dicha disputa en una carrera al espacio.

La República Francesa, luego del fin de la Segunda Guerra Mundial, se alinea al bloque capitalista, a Estados Unidos, porque, además de tener intereses similares a este bloque, necesitaba a los Estados Unidos para reconstruir su economía y entonces queda bajo su protección.

Francia adhiere a la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE), creada en 1948, para repartir la ayuda americana otorgada a los países de Europa occidental dentro del marco del Plan Marshall, y luego a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), alianza militar formada un año después con el objetivo de poner en marcha la política estadounidense sobre el control o la contención del comunismo (Doctrina Truman).

En lo que refiere a los gobiernos del país, se declara a Charles de Gaulle como presidente del Gobierno Provisorio de la República, de mediados de 1944 hasta enero de 1946, luego de la renuncia a su cargo por estar en desacuerdo con el proyecto constitucional que proponen los ministros comunistas.

Luego de la derrota de Japón, Francia logra establecer en 1945 su autoridad sobre la mayor parte de Indochina, mientras que en Vietnam se proclama la independencia en el marco de una república democrática. El conflicto empieza con el bombardeo del puerto Haïpong a fines de 1946, y desde ahí no estará más de acuerdo el entonces presidente de Vietnam con la “Federación Indochina” que anhelaba Francia. La guerra se prolonga hasta 1954, cuando se firman los acuerdos de paz y el fin de la Indochina francesa, y la división de Vietnam en la parte norte, comunista, y la del sur, aliada con Estados Unidos, que luego desencadenará en la Guerra de Vietnam.

Cuatro años después, de Gaulle, quien regresa al poder rechazando la hegemonía estadounidense, defiende una política de “manos libres”:

  • Retira a Francia del comando militar integrado de la OTAN
  • Le otorga a la República una fuerza nuclear de disuasión
  • Inicia una política de apertura y cooperación dirigida a países comunistas y países del tercer mundo.

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Mapamundi de los dos bloques en 1959

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Podemos ver con el mapa que hay, a grandes rasgos, dos lados muy marcados, lo cual alimentaría a la hipótesis de que las naciones fueron tomando posiciones que no incurriesen en el espacio vital de la otra para evitar el surgimiento de un conflicto.

Desde de 1969, la política francesa concerniente a los dos bloques logró, en mayor medida, conservarse. La fuerza nuclear de disuasión fue mantenida y modernizada, pero luego de la caída de la Orden de Yalta en Europa del Este a fin de los años ’80 y la desaparición de la URSS en 1991, la política de independencia iniciada por de Gaulle se volvió a poner en cuestión, en particular con respecto a los aliados estadounidenses que querían de ahora en más imponerse como la única gran potencia hegemónica mundial, gendarme del mundo.

Otra de la hipótesis posibles dentro de la Guerra Fría trata sobre la esfera que va más allá del conflicto económico y diplomático, sino todo lo que tiene que ver con lo político y, en particular, con lo ideológico que llegaba al punto de ser personal. Los representantes de ambos bandos eran prácticamente los dueños de cada Estado y se veía un gran poderío político, con el objetivo de obtener el poder supremo, el poder controlar a mayor escala, en todos los sectores posibles, e ir, de ese modo, incrementando su poder.

Fue sólo después de la “desestalinización”, “sólo luego de la muerte de Stalin, y las sociedades de Europa oriental vieron una grieta en el muro del control comunista,” que “los trabajadores –e incluso prisioneros en algunos campos de Kazajstán– se arriesgaron a salir a las calles contra los regímenes.”[1]

Actualmente, la República Francesa está siendo gobernada por François Hollande, presidente del Partido Socialista, el cual, desde una declaración de 1969, se declaró como un partido de “izquierda no comunista” (gauche non-communiste). Otro presidente de la República perteneciente al Partido Socialista fue François Mitterrand, desde 1981 a 1995.

Personalmente, no pienso que haya terminado la tensión entre los dos bloques protagonistas de la Guerra Fría, incluso luego de la caída de la URSS, ya que Estados Unidos y la actual Rusia continúan siendo muy importantes dentro del juego político mundial, y si bien no encontramos como antes una bipolaridad tan marcada, ambos siguen teniendo un alto nivel de PBI, un gran número de armas nucleares, como también armamentos militares de última generación, y frente a los problemas terroristas que estamos enfrentando hoy en día, podrían llegar a ser aliados, pero considero que sólo por conveniencia y durante un corto período de tiempo.

En cuanto a Francia respecta, de emerger un nuevo conflicto, considero que el perfil de la República tendería a apoyar, una vez más, a Estados Unidos, por razones históricas y por las posibles ventajas que estaría disponible a ofrecerle con respecto a los rusos.

[1] Service, Robert. “Camaradas. Breve historia del comunismo”, página 422 y 423. Macmillan, Londres, 2007